Mafalda convierte a Quino en Príncipe

* La amante de los Beatles, que detesta la sopa, ha llevado hoy a su creador, Quino, a convertirse en Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

*Joaquín Salvador Lavado, “Quino”, a pesar de haber creado otros muchos personajes pasará a la historia por haber dado vida a esta niña, un icono universal, que nació en 1963 para quedarse a vivir en el porteño barrio de san Telmo.

MVS /Agencia EFE

México, D.F., 21 de mayo del 2014.- Mafalda, la pequeña niña concienzuda y rebelde, preocupada por la paz en el mundo, la amante de los Beatles, que detesta la sopa y trata asuntos del alma, ha llevado hoy a su creador, Quino, a convertirse en Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Y es que Joaquín Salvador Lavado, “Quino”, a pesar de haber creado otros muchos personajes y haber pergeñado otras historias desde que publicó su primera tira en el semanario “Esto es” en 1954, pasará a la historia por haber dado vida a esta niña de melena negra y flequillo corto, un icono universal, que nació en 1963 para quedarse a vivir en el porteño barrio de san Telmo.

Mafalda, la filósofa y sabia, amiga de Susanita, Manolito, Miguelito y Felipe, nació por encargo, cuando una compañía de electrodomésticos le encargó a Quino una publicidad con un personaje que comenzará con “M”, la inicial de Mansfield, aunque este proyecto nunca llegó a llevarse a cabo porque la firma fracasó.

Y así, afortunadamente, esta rebelde comenzó a hacer preguntas incomodas y adultas desde que salió por primera vez en el semanario Primera Plana en 1964 y por última vez en 1973 cuando Quino dejó de crear mafalditas en la revista Siete Días, aunque de vez en cuando vuelve a dar vida a la pequeña, como por su 50 cumpleaños. Además sus historias no paran de reeditarse, se multiplican y se traducen a más de 30 idiomas.

Porque Mafalda es a las letras hispanas lo que podría ser Carlitos, Snoopy y los Peanuts, creados por Charles M Schulz a Estados Unidos: ambos chicos radiografían muy bien la idiosincrasia de sus países, sus luces y sombras, con un discurso adulto y critico.

“¡Sí a la democracia! ¡Si a la justicia! !Si a la libertad! ¡Si a la vida!” dice una Mafalda en una de sus miles de viñetas o “Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre”, añade mientras también lee la definición de democracia como “Gobierno en el que el pueblo ejerce la soberanía” y se parte de risa.

Viñetas, bocadillos que expresan el pensamiento de Quino y que que relevan la preocupación del dibujante por los Derechos Humanos, la justicia o la igualdad, y que envuelven con su humor irónico y negro.

Algo que heredó, según dice él mismo, del carácter trágico y el humor negro de Andalucía, tierra de donde procedían los padres de este dibujante universal nacido en Mendoza, Argentina, en 1932.

Creador multipremiado, el argentino es uno de los grandes artistas que hacen editoriales, que crean opinión; uno de los grandes cuentistas, muy critico con la realidad a través de sus personajes, muchos de ellos amorosos pero también capaces de despertar la sonrisa más amarga.

“Dibujo para que el mundo vaya para el lado de los buenos, el de los Beatles, el de John Lennon…”, ha dicho en muchas ocasiones este dibujante que después de Mafalda no ha tenido un personaje fijo.

Desentrañar el lado trágico de la vida desde el humor es la labor del padre de Mafalda, quien al igual que la pequeña vestida con su traje de lunares y su lazo rojo en el pelo, tiene claro que los males del mundo son “la ambición de poder y el dinero”.

Quino o la reflexión sociopolítica desde el humor

Joaquín Salvador Lavado, conocido en todo el mundo como Quino, pasará a la historia por el ser el padre de Mafalda, un cómic creado en 1964 y que, gracias a su virtud de generar las primeras reflexiones sobre la sociedad y la política, ha trascendido generaciones, países y culturas.

Heredero, según dice, del carácter trágico y el humor negro de Andalucía, de donde procedían sus padres, Quino nació en Mendoza, en el oeste de Argentina, el 17 de julio de 1932, año en el que sus padres llegaron al país.

En 1945, tras la muerte de su madre, comenzó a estudiar dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza, pero cuatro años después lo abandonó al decantarse por el mundo gráfico y la historieta con el nombre de Quino, como le llamaban de pequeño para distinguirlo de su tío, el ilustrador Joaquín, quien despertó su vocación de dibujante.

En 1954 se trasladó a Buenos Aires, donde consiguió publicar su primera página de humor gráfico en el semanario “Esto es”. A partir de 1957 publicó regularmente en medios como “Rico Tipo”, “Dr. Merengue” o “Tía Vicenta” y también en ilustraciones de campañas publicitarias.

En 1962 hizo su primera exposición en Buenos Aires y en 1963 publicó su primer libro de humor, “Mundo Quino”, una recopilación de sus dibujos.

Mafalda apareció por primera vez en “Gregorio”, el suplemento de humor de la revista “Leoplán” el 29 de septiembre de 1964, y pasó a publicarse regularmente en el semanal “Primera Plana”, de Buenos Aires.

La niña rebelde que se ha convertido en uno de los mayores iconos de la cultura popular nació de un encargo para una compañía de electrodomésticos que quería un personaje que comenzara con “M”, la inicial de Mansfield, que no llegó nunca a publicarse porque la firma fracasó.

Sin embargo, Mafalda fue creciendo y reflejando el mundo que le rodeaba en los años 60, las inquietudes sociales y políticas de una familia de clase media argentina, tan comunes a tantas sociedades: la injusticia, la guerra, el racismo…

Sus amigos, el materialista Manolito, el soñador Felipe, la chismosa Susanita, el inocente Miguelito, el tierno Guille y la izquierdista Libertad, ayudaron al componer un mosaico social que trascendió fronteras, pues las tiras fueron traducidas a 30 idiomas y llevadas al cine y la televisión.

A Quino siempre le ha admirado que la gente le agradezca cómo sus historietas les abrieron “la cabeza y el pensamiento”, porque asegura que él nunca fue muy consciente del alcance de su labor.

“Yo hacía mi trabajo y nada más”, señala el dibujante, que se leía cada mañana “tres o cuatro periódicos” para inspirarse y que apunta como único mérito el tener “una especie de antenita” para saber captar el ambiente.

La tira con las aventuras de Mafalda pronto alcanzó el éxito y en marzo de 1965 comenzó a publicarse en el diario El Mundo, en el que siguió apareciendo hasta el cierre de esa publicación, en diciembre de 1967, después continuó en el semanario Siete días.

En 1969 se publicó el primer libro de Mafalda fuera de Argentina (“Mafalda la contestataria”) en Italia; en 1970 llegó a España, donde la censura franquista obligó a los editores a ponerle una franja en la tapa con la leyenda “para adultos”.

En 1972 Quino publicó su segundo libro de humor gráfico titulado “A mí no me grite” y en 1973, el tercero: “Yo que usted”.

Ese mismo año, Quino decidió dejar de dibujar Mafalda, si bien recuperó el personaje en varias ocasiones por causas benéficas.

En 1976 Quino se trasladó a Milán y tres años más tarde dejó Siete días para publicar en el diario Clarín.

Galardonado con el título de dibujante del Año 1983 en Argentina, en esas fechas vio la luz su compendio “Ni arte ni parte” y en 1987 “Si, cariño…”.

En 1989, para celebrar los 25 años de la publicación de la primera tira, se organizó la exposición “Mafalda Inédita” y tres años después, Madrid acogió una gran muestra titulada “El Mundo de Mafalda”, y en 1999 vio la luz “¡Qué mala es la gente!”.

Quino, galardonado hoy con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, ha recibido infinidad de galardones a lo largo de su carrera, entre ellos la Encomienda de Isabel la Católica de España y la Medalla de la Orden de la Artes y las Letras de Francia y la insignia de oficial de la Legión de Honor francesa.

“Le estamos enormemente agradecidos, por habernos hecho sonreír y reflexionar al mismo tiempo”, le dijo la ministra de Cultura de Francia, Aurélie Filipetti, en diciembre de 2012, cuando le entregó la Orden de las Artes y la Letras.

En los últimos años se ha dedicado principalmente a la pintura y a gestionar la difusión de sus dibujos, ya que en 2009 anunció que dejaba de dibujar por un tiempo para evitar repetirse.

Y es que, aquéllas tiras de hace medio “todavía pueden aplicarse a cuestiones de hoy, la temática sigue muy vigente y es muy entendible”, dijo en enero pasado Quino, viviendo todavía en la “sorpresa” del éxito de su trabajo.

 

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