Tránsito de menores a USA, rostro invisible de la migración

Historia de niñas y niños  que pernoctan en el Albergue de Tránsito para migrantes deportados y en tránsito en su ruta hacia los Estados Unidos.

 Reportaje especial de Patricia Briseño

Pedro tiene 13 años de edad y, hace 12, no está con  su mamá. Cuando él cumplió un año de edad, ella salió  de Tegucigalpa, Honduras, rumbo a los Estados Unidos. Desde entonces, lo cuida su abuela y una tía.

Sin embargo, semanas atrás su mamá le ordenó ir a encontrarla a Nueva York, Estados Unidos, ciudad dónde formó una nueva familia y tiene un trabajo.

El chico habría  de seguir los pasos de su hermana de 14 años, quien meses antes, viajó sola hasta ese país. El pollero cobró 6 mil dólares con garantía a tres intentos, en caso de la deportación.

La hermanita de Pedro sí logró llegar al destino “ a la primera” pero él no corrió con la misma suerte.

Después de pasar hambre, dormir en el suelo frio, caminar con personas desconocidas e incluso subirse en moto, el grupo de migrantes centroamericanos con quienes atravesó la frontera del Sur e ingreso a México fueron asegurados en Oaxaca por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

Pedro permanecerá unos días en el Albergue de Tránsito  para Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes y Repatriados No Acompañados a cargo del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del estado, en la zona sur de la ciudad.

En este espacio amplio, limpio y de frondosos árboles se le proporciona comida caliente, atención médica y pedagógica además puede ver tele y  recibe asesoría para repasar lo aprendido, según el grado escolar.

Aunque lo más importante, resaltan los niños y las niñas migrantes, tienen el apoyo para comunicarse con sus familiares por teléfono o internet.

“La comunicación con sus padres, madres, abuelos, al lugar de origen y al destino, dónde  habría de llegar, los tranquiliza al saber que están en un lugar seguro”, comenta el director del Albergue, Wilfrido López Hernández.

Refiere que la estancia de los menores  migrantes va de 15 a 30 días aproximadamente pues dependen de la agilidad administrativa de sus respectivos consulados.

Luci y su hermano Beto, de 7 y 5 años, nacieron en San Salvador. Ambos salieron agarrados de la mano  junto con un grupo de vecinos para dirigirse a los Estados Unidos.

A ellos los esperaba su mamá pero no llegaron pues la travesía migrante de “los sin papeles” fue descubierta por personal del INM.

La pequeña evita recordar el momento en que caminó y abordó el autobús tomada de la mano de Beto. No quiere recordar esa ruta donde tuvo que caminar por terreno sinuoso. Lloró en silencio y aunque tuvo mucho miedo fue más fuerte la responsabilidad de cuidar a su hermanito.

Luci, comenta, dejó de ver a su mami cuando estaba próxima a cumplir 3 años. Desde entonces, la comunicación entre ambas es vía telefónica o por medio del face de una de sus tías.

Creaciones de  menores migrantes

El Albergue para infantes en tránsito

El director del Albergue de Tránsito considera que una de las caras menos visibles de los flujos migratorios son los niños, las niñas y los adolescentes que viajan solos, ya sea buscando reunirse con la familia o procurando un futuro mejor mediante oportunidades de educación o trabajo.

Menciona que esta estancia del DIF estatal, auspiciado por su similar nacional, informa a los niños los riesgos de la ruta migratoria así como del probables daño a la salud, a su integridad física e incluso a su vida.

“No obstante, algunos menores, están dispuestos a reintentarlo a pesar del trauma extremo que trae consigo el circulo migratorio”, asienta.

En este albergue también se  recibe a niños migrantes oaxaqueños no acompañados repatriados desde los Estados Unidos, quienes luego de su aseguramiento por autoridades federales de esa nación, son recibidos por el DIF de entidades  fronterizas.

Además aquí también son atendidos los niños migrantes en tránsito interno nacidos en  Oaxaca y, en los estados de Chiapas y Tabasco.

Aumenta flujo migratorio de niños extranjeros en tránsito en relación con los migrantes connacionales.

Al desagregar la información proporcionada por esta instancia del Sistema DIF es posible advertir que desde su apertura, hace dos años el número de niños oaxaqueños repatriados ha ido disminuyendo en 2012 fueron 171; 2013, 98 y, el primer semestre de 2014, 66.

El rango de edad de los connacionales va de los 13 a 17 años de edad. El número de niñas respecto a los niños, es menor. Entre 2012 y 2013 se atendió a 72 niñas y 197 niños. En el  presente año han recibido a 31 niños y 9 niñas.

De acuerdo con el protocolo establecido en estos casos, los oaxaqueños repatriados son reintegrados el mismo día que llegaron de los estados fronterizos además se crea un plan de contención que contrarreste una nueva salida. A la vez se les orienta sobre los beneficios de los programas  federales como Oportunidades y Seguro Popular.

“El personal de la dependencia da seguimiento en todos los casos”, asegura.

En contraste, los migrantes extranjeros menores de edad aumenta de manera gradual: en 2012, se atendió a 8; al año siguientes,50 y,  en el transcurso de 2014, 25. El rango de edad comprende  de los 5 a17 años. Los países de origen son El Salvador, Honduras, Guatemala y Ecuador.

Sobre las características de los menores de edad, es posible identificar que del total de la población atendida, un considerable porcentaje de niñas, niños y adolescentes migrantes han accedido a estudios de primaria y un buen número de ellas y ellos llegaron a cursar uno o más grados de secundaria.

En el caso de los menores extranjeros migrantes expresan el deseo de que al  reintegrarse con sus madres o padres continuarán sus estudios pero en el caso de los connacionales, manifiestan que su interés de ir a Estados Unidos es  conseguir un trabajo  para mejorar su condición económica familiar.

¿Qué llevan en la maleta?

Los migrantes extranjeros que viajan solos cargan una pequeña maleta de lona , portan dos mudas de ropa, artículos de higiene personal, papel sanitario.

El número telefónico de los familiares lo tienen bien aprendido o bien anotado en la hebilla del cinturón o en la orillas del zapato.

Los connacionales mexicanos portan entre la ropa el acta de nacimiento para que ante una eventual repatriación no vayan a ser llevados fuera de México.

Pedro, Luci, Beto, Dennis, Ale permanecerán un par de días más en el Albergue de Tránsito  para Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes y Repatriados No Acompañados a cargo del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Luego los trasladarán a su país de origen. No obstante, su futuro es incierto pues dependen de sus respectivos padres y madres. Y, aunque los pequeños no desean revivir la pesadilla de atravesar solos la ruta migrante, la decisión no depende de ellos.

 Albergue

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.