Una tregua por México: crónica de un partido mundialista

Citlalli López

Oaxaca, Oax., 18 de junio de 2014.- Lo vistieron en camisetas, en el color de las uñas, en los banderines ondeando en restaurantes, tiendas, vehículos y dependencias públicas. En medio de la fiebre mundialista, el verde, blanco y rojo de la Bandera Nacional se convirtió en el emblema que unió emoción entorno a la Selección Mexicana de Fútbol.

Este martes como manchones se pintó la Verde Antequera, a poco más de una hora del inicio del partido entre México y Brasil, los restaurantes comenzaron a llenarse poco a poco, algunos comensales llegaron con la camiseta puesta y el águila en el pecho, otros más discretos solo portaban los colores del lábaro patrio en una playera o en los zapatos.

En el previo, las mesas se llenaron de botanas y bebidas, como preámbulo los comenzales afinaban el grito de gol con la repetición del partido México-Brasil que las televisoras transmitieron de aquella selección conformada por Campos, Marco, Palencia, Ramírez y Márquez.

El reloj marcó las 14 horas y el Himno Nacional Mexicano retumbó en el centro de la Verde Antequera.

El árbitro pitó el inicio y la gente solo observó sin gritos, porras o hurras, los restaurantes en el primer cuadro de la ciudad se pusieron al tope, tanto dentro como fuera, en donde la gente soportó de pie las dos horas del cárdiaco partido.

Al paso de los minutos la emoción creció, se estampilló en algunos ‘vamos México’ con las atajadas del guardameta mexicano Guillermo Ochoa.

Una especie de tregua nacional paralizó las calles, durante dos horas tampoco hubieron marchas o bloqueos, así hasta que el silbatazo anunció el final de un empate que para muchos, tuvo sabor a victoria.

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