Conmemoran a Exupéry con versión otomí de El Principito

“El Principito”, fue presentada en la BNAH y “Ra zi ts’unt’u dänganda” es el título más adecuado que el profesor Raymundo Isidro Alavez encontró para la versión otomí de la obra traducida a más de 250 lenguas.

MVS/Notimex

México, D.F., 30 de julio de 2014.-La versión otomí de la obra francesa más traducida de todos los tiempos, “El Principito”, fue presentada en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) como parte de la conmemoración del 70 aniversario luctuoso de su autor, Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).

“Ra zi ts’unt’u dänganda” es el título más adecuado que el profesor, Raymundo Isidro Alavez, encontró para la versión otomí de la obra traducida a más de 250 lenguas, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En la presentación del texto, a cargo del INAH, el investigador, Erasto Antúnez Reyes, destacó el mérito de esta versión en otomí y mencionó que el valor simbólico de algunos elementos como la flor, el zorro y la serpiente sirven como vasos comunicantes para los lectores otomíes.

Tras haber traducido al hñahñu (Otomí) obras importantes en la lengua española, como el “El Llano en Llamas”, de Juan Rulfo (1918-1986), el maestro Raymundo Isidro Alavez, quiso compartir con sus hermanos de lengua, la sabiduría que Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) dejó a manera de metáforas en su obra cumbre.

El también traductor no sólo se adentró a la comprensión del francés sino que acudió a otros libros de Saint-Exupéry, tales como: “El Aviador”, “Vuelo Nocturno” y “Tierra de Hombres”, donde refleja la amistad como uno de los bienes preciados.

Isidro Alavez subrayó la importancia de que Antoine de Saint-Exupéry dedicara “El Principito”, a su mejor amigo de la niñez Leon Werth, lo que muestra que esta obra es una invitación a recordar las virtudes de la infancia.

El zorro y la rosa, elementales dentro de la narración, también son figuras que tienen un simbolismo muy especial en la cultura hñahñu, de ahí que su lectura resultará cercana para los niños y adultos otomíes que lo tomen entre sus manos, concluyó el maestro Raymundo Isidro Alavez.

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