Donají… La Leyenda, revive el misticismo de un pueblo

*Miles de visitantes admiran la escenificación de la leyenda, que desde hace más tres décadas antecede a las Fiestas de Julio y que muestra el misticismo de la princesa y el sacrificio por su pueblo

 Redacción

Oaxaca, Oax., 28 de julio del 2014.- A la víspera de la Octava de la Guelaguetza, la presentación del espectáculo teatral y dancístico “Donají… La Leyenda”, llenó de misticismo el alma de más de 11 mil personas que acudieron al Cerro del Fortín para admirar y conocer la historia de amor y tragedia de la princesa zapoteca y el príncipe mixteco Nucano.

 La antigua Rotonda de la Azucena fue el escenario para que las y los bailarines del Ballet Folclórico de Oaxaca escenificaran la leyenda más importante de Oaxaca de Juárez, que cuenta la historia de la princesa Donají, quien desde que nació en el seno de una familia zapoteca, fue señalada por la fatalidad, sacrificando su vida por el amor a su pueblo.

 El espectáculo que inició con la remembranza del descenso de los guerreros aztecas del emperador Ahuizótl que llegaron con antorchas en mano, fue admirada por los visitantes y la representante de la delegación de Santo Domingo Tehuantepec, elegida Diosa Centéotl 2014, Jacqueline Rosario Reyes Sarabia.

 Transcurría la noche y el misticismo que ofrece este espectáculo, acompañado por música prehispánica, luces y colores, recreaba la vida de la princesa zapoteca cuyo nombre significa “Alma grande”,  quien en épocas remotas  fue cedida por los zapotecas en calidad de rehén a los mixtecos, a fin de que el Rey Cosijoeza respetara los tratados con los invasores.

 Las y los espectadores  presenciaron la entrega de Donají como prenda de paz en la guerra entre mixtecos y zapotecos; el ataque sorpresivo de los zapotecos y el sacrificio de la princesa. Después, la representación del lirio que creció en la sien de Donají, lo que dio origen a la leyenda.

 Minutos antes de las 22:00 horas, la imagen de la cabeza de Donají fue ilustrada a través de fuegos artificiales, la cual desde hace 187 años funge como el ícono del escudo de la Ciudad de Oaxaca de Juárez.

 Así culminó la representación de la historia que dio paso a la leyenda que desde hace más tres décadas, las y los oaxaqueños comparten con el mundo, en el marco de las celebraciones de las Fiestas de los Lunes del Cerro y la Guelaguetza.

 Después de esta representación, todo el turismo que visita Oaxaca de Juárez se apresta a subir nuevamente el cerro del Fortin, este lunes temprano, para ser testigo de la Octava de la Guelaguetza, la fiesta étnica más importante de América Latina.

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