A los pies del líder sindical, para poder conseguir empleo en la CFE

*Mujeres ataviadas con minifaldas, disfrazadas de geisha, hombres que persiguen su vehículo, pancartas y porras son parte del ritual para llamar la atención de Víctor Fuentes del Villar, líder del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, el SUTERM, y así conseguir un trabajo en la institución.

MVS

México, DF., 25 de septiembre de 2014.- Víctor Fuentes del Villar, líder del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), quien ayer interrumpió el tráfico de la calle Burdeos que desemboca en Av. Paseo de la Reforma en la ciudad de México.

No se trató de una manifestación por los derechos sindicales ni tampoco de una protesta por incumplimiento de contrato por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Ayer, Víctor Fuentes, inició los festejos de su cumpleaños número 76.

Un grupo de al menos 100 personas en la entrada del Hotel Four Seasons, se congregó para saludar a su dirigente sindical, quien fue agasajado por sus personas allegadas con un desayuno en el salón Morelia.

A su salida, sus simpatizantes se colocaron estratégicamente sobre Paseo de la Reforma y la calle Burdeos para ser vistos por el líder, quien usa estos momentos como filtro para seleccionar posibles nuevos trabajadores de la CFE.

Mujeres con falda corta, sudadera deportiva y pompones en las manos ocuparon el arroyo vehicular para estar cerca de Víctor Fuentes. Querían ser vistas. Ese camino las conduce a un empleo o quizá una mejora salarial. Otras jóvenes, llevaban máscaras del Fantasma de la Opera y ropa ajustada.

El secretario del interior, Mario Ernesto González y su equipo cercano son quienes se encargan de organizar a la gente para rendir pleitesía, al líder del SUTERM quien lleva 9 años en el poder.

El dirigente sindical de la CFE ha hecho de este tipo de escenas un ritual que lo acompaña todos los días. Desde que llega y sale de sus oficinas, hasta cuando acude a comer casi todos los miércoles al restaurante Casa Bell

Pero esta reunión, en uno de los hoteles más lujosos del Distrito Federal, en donde el desayuno más económico oscila entre los 300 y 400 pesos, fue especial. Solo acudieron sus colaboradores más cercanos como los siguientes: Mario Ernesto González, secretario del Interior, Javier Maldonado, coordinado de la Zona Norte, Alfredo Molina, delgado Sur, y Guillermo Quintanilla, coordinador de Asesores.

El líder del SUTERM fue recibido en el estacionamiento por una edecán vestida de negro y tacones altos. Además del beso y abrazo de bienvenida, Víctor Fuentes le dedicó largas miradas.

Alrededor de 25 invitados celebraron a su secretario general de ocho a 10 de la mañana. Los elementos de seguridad del hotel sellaron la entrada al salón Morelia.

Algunos vigilaban la entrada y otros caminaban por los alrededores armados con sus equipos de radiocomunicación. Los movimientos de personas quienes les parecían sospechosas eran seguidos con detenimiento.

Aunque pudo abandonar el hotel a bordo de su camioneta Suburban plateada de reciente modelo, Víctor Fuentes abordó el vehículo en la calle para saludar a sus seguidoras y seguidores.

Una vez que partió la camioneta del líder sindical, sus simpatizantes corrieron a las instalaciones del Sindicato ubicadas en Río Lerma.

Una mujer morena y bajita exigió a un reportero de Noticias MVS quien se encontraba en los alrededores, que le enseñara las fotografías tomadas con su teléfono durante el desayuno del líder.

La exigencia, con el paso de los minutos, se transformó en una orden. Poco a poco, azuzó a las decenas de personas que se encontraban en la calle para agredir al periodista.

Los seguidores de Víctor Fuentes reaccionaron y mediante insultos y amenazas le obligaron a borrar las imágenes. Al mismo tiempo, amagaron con golpearlo ahí en plena calle y quitarle el teléfono. Lo dejaron ir cuando creyeron que las fotos fueron eliminadas. No obstante, éstas se quedaron almacenadas en el equipo.

El poder que ostenta el líder sindical tiene su origen en el control absoluto que ejerce el SUTERM en los ingresos, despidos y permanencia de personal en la Comisión Federal de Electricidad.

Para poder laborar en la CFE el primer requisito es ser miembro activo del SUTERM. No hay otra forma de ingresar. La cláusula 37 del Contrato Colectivo del Trabajo así lo establece.

El periodista Francisco Cruz, autor del libro Los amos de la mafia sindical, explicó a Noticias MVS los alcances de dicha cláusula.

 

“Es una cláusula que se llama control de ingreso y con eso ya te dice, ahí está el doble juego. Si lo van a buscar y  si le hablan bien y le hablan bonito ¿Es porque lo quieren? No, es porque la cláusula de control de ingreso los obliga a eso y en un país en el que tenemos un desempleo brutal qué haces, pues con la necesidad vas y le hablas bonito y no dices nada, ¿Por qué? Porque tienen necesidad de trabajar, pero es un abuso de poder absoluto”.

El autor del libro que fue publicado en mayo de 2013 calificó las prácticas de Fuentes del Villar como el “sindicalismo más oscuro”…

“El contrato colectivo dice que sólo los que dice el sindicato pueden entrar a trabajar, es un abuso de poder absoluto, es una burla para la gente, tiene que ir a hacerles caravana y con la necesidad que tenemos en este país, con el poder adquisitivo por los suelos, qué va a hacer un trabajador, va a presentarle respetos a quien sea, como si fuera de Dios, no es porque lo quiera, no es porque le guste, es por necesidad, están abusando de eso”.

Mario Ernesto González, secretario del Interior, y Carlos Ortega, secretario de Educación, son los encargados de controlar el ingreso en las secciones estatales y distritales del Sindicato, además de vigilar los movimientos del primer círculo de influencia de Víctor Fuentes.

Estas muestras de sumisión ante la figura del líder del SUTERM se replican casi todos los miércoles, cuando decenas de personas a lo largo de una valla lo esperan en la entrada al restaurante Casa Bell, ubicado en la calle de Praga, número 14 en la colonia Juárez.

Noticias MVS constató desde el pasado mes de agosto el ritual que realizaron las y los seguidores del líder sindical de la CFE en las inmediaciones y dentro del restaurante que es frecuentado por ejecutivos, políticos, artistas e intelectuales. Una persona paga en promedio por una comida alrededor de 500 pesos sin incluir bebidas alcohólicas.

¡Ahí viene!  Se escucha el grito de un hombre quien organiza a sus compañeros que corren por el arroyo vehicular, sobre las banquetas, que salen de las esquinas y por entre los autos para estar lo más cerca posible del líder.

Alguno de ellos va disfrazado de jeque árabe. Lo mismo se puede ver una mujer disfrazada de geisha, que otra de hawaiana. Un grupo de muchachas usa mallones y coronas de princesa.

 

Muchas de ellas llegan vestidas con ropa ajustada, minifaldas, escotes pronunciados, tacones altos y maquillaje recargado. Otras se cambian de ropa en plena calle, improvisan vestidores a un costado de las escaleras de la Parroquia del Santo Niño de la Paz, ubicada justo en frente del restaurante Casa Bell.

La mayoría llega vestida con ropa cómoda y tenis para poder correr y no perder la oportunidad de saludar a su líder.

Cuando observan la camioneta Suburban con placas 628 YZD la rodean,  mueven los brazos, saludan.

Al llegar a la entrada del restaurante el vehículo se detiene. Se abre la puerta del copiloto y desciende el líder sindical, al momento en que se encienden los gritos, vivas, porras y súplicas:

“¡Buen provecho jefe! ¡No se olvide de nosotros! ¡Una oportunidad por favor! ¡Que Dios lo bendiga! ¡Ayúdeme por favor! ¡Necesito trabajar!”

De la parte trasera de la camioneta, bajan tres mujeres. Caminan en medio de la valla e ingresan al restaurante detrás de Víctor Fuentes.

Como cada miércoles, la terraza del Casa Bell reserva un lugar para la cúpula sindical de los electricistas. Son al menos 40 lugares distribuidos en una larga fila de mesas unidas.

El líder sindical se sienta al centro de la mesa, junto a él, dos mujeres jóvenes. Los invitados tienen carta abierta. A la salida del restaurante se forma nuevamente la valla para despedirlo.

Entre 2008 y 2012 la CFE transfirió a su sindicato alrededor de 25 mil 234 millones de pesos por concepto de cuotas y apoyos de acuerdo con respuestas a solicitudes de información pública.  Los datos de 2013 y 2014 aún no están disponibles.

Los rubros que recibieron más recursos entre 2008 y 2012 fueron los siguientes:

Ayuda para despensa: 12 mil 975 millones de pesos

Ayuda para transporte: 8 mil 737 millones de pesos

Víctor Fuentes entró a la Comisión Federal de Electricidad el 16 de junio de 1956, ocupó los puestos de oficinista en el Almacén General y en la Oficina de Control Presupuestal. Fue auxiliar financiero en la Gerencia General de Finanzas hasta el 8 de julio 1977, fecha en que solicitó licencia para ocupar un cargo sindical.

La relación laboral de Víctor Fuentes con la CFE está suspendida, por lo que no percibe ningún salario y será hasta que se reintegre a su puesto cuando la paraestatal tenga datos actualizados sobre su estatus laboral,  según una solicitud de información hecha desde febrero de 2007.

Víctor Fuentes ascendió al máximo puesto del Sindicato tras la muerte de su tío, Leonardo Rodríguez Alcaine, el 6 de agosto de 2005, mediante una “reestructura” del comité, en la que no se realizó el Congreso Extraordinario establecido en los estatutos ni consultas a las y los trabajadores.

Al respecto, el periodista Francisco Cruz consideró que Fuentes tomó por asalto el poder sindical.

“Desde el principio se anclaron en la impunidad en el sindicalismo más oscuro, pero siempre al lado del poder, se enquistó requetebién (sic) en la CFE, pero siempre protegido por Leonardo Rodríguez Alcaine, una vez que muere Rodríguez Alcaine, prácticamente tomó por asalto el sindicato en 2005. Claro, como lo había hecho su tío en 1975, o sea repitió el esquema”.

El sindicato heredado por Víctor Fuentes maneja fondos millonarios. Por ejemplo, la CFE está obligada a concederle préstamos para la compra, adquisición o remodelación de sus instalaciones en todo el país por un monto mínimo de 5 mil 500 millones de pesos.

 

 

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