Fiesta de los fieles difuntos en Mitla, ciudad de los muertos 

Citllalli López

La explanada municipal  de San Pablo Villa de Mitla  es un hormiguero. El lugar está saturado de colores y aromas que anuncian la llegada de noviembre. A la usanza tradicional, mujeres y hombres de las comunidades aledañas llegan a realizar sus compras para instalar su altar.

Aquí las nueces, allá las flores, entre un montoncito de naranjas se asoman redondos dos ojitos negros y brillantes como aceitunas. Más allá, una familia sentada en la banqueta, con tortillas hechas taquito, por donde sale el frijol y la cecina.

En el aire, los olores del pan de yema, del chocolate en tablilla, del tasajo cocinándose frente a la brasa donde la vendedora en mandil de flores grita: “¡Pásele, pásele!”

En los corredores del palacio municipal están instalados los altares. Un par de niños vestidos con ropa típica posan para la foto de los turistas que poco a poco comenzarán a llegar.

Las risas juguetonas se mezclan con el ruido de la vendimia de la plaza y de los artesanos que montan la exposición del pan tradicional decorado de grecas y llenos de simbolismo. En el mismo espacio, la exposición de pintura y de frente dos hombres y dos mujeres elaboran un tapete de arena en donde plasman a Mictlantecuhtli, Dios de la Muerte.

La fiesta a los muertos en Mitla

En Mitla, la fiesta de los Fieles Difuntos inicio este 29 de noviembre con la instalación de la plaza tradicional, en donde los municipios cercanos realizan sus compras para la colocación del altar de muertos.

Después de la compra, el día 30, en cada casa se colocan los altares en honor a cada una de las personas queridas que dejaron el mundo terrenal.

El 31 de noviembre, las personas acuden al panteón para traer a sus muertos con quienes convivirán el 1 y 2 de noviembre. La tradición marca ir al camposanto antes del mediodía.

El 1 de noviembre, en punto de las 12 del día, las campanas de la iglesia iniciarán el repique que se mantiene constante durante las siguientes 48 horas. Conforme lo establece la tradición, los habitantes de la comunidad acuden al campanario de forma voluntaria para mantener el repique día y noche. Esta acción sólo la pueden realizar los hombres, porque según la creencia, si una mujer lo hace, la campana podría caer.

Durante estos días y al inicio del repique, las familias van de casa en casa visitando a sus parientes más cercanos y personas allegadas para “togolear”, es decir, ofrendar frutas y alimentos para los difuntos de estos hogares. De la misma manera, el visitante es correspondido con alimentos de la misma ofrenda. El” togoleo” se hace durante día y noche, as{i lo explica Antonio Juárez Velasco, director de la Casa de la Cultura de la Villa de Mitla, quien agregó que en este año, como parte del programa Día de Muertos, Mitla 2014 tradición y cultura, el 3 de noviembre a las 5 de la tarde se llevará a cabo el concurso de comparsas y el tradicional recorrido por las principales calles de la población.

El municipio de Mitla se ubica a 46 kilómetros de la capital del estado. Su nombre proviene del náhuatl “mictlan”, que significa: “lugar de descanso” y se refiere a un lugar relacionado con los muertos, debido a que posee varias tumbas asociadas a palacios y aposentos que fueron ocupados por personajes de alto rango.

 

 

 

Foto: Noticiasnet

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