Científico oaxaqueño, reúne a los mejores investigadores en Huatulco

*Este lunes se reunirá comunidad científico-cardióloga en Huatulco

Patricia Briseño

Oaxaca, Oax., 24 de noviembre de 2014.- A iniciativa del científico oaxaqueño, Alejandro Cabrera Fuentes, creador de un tratamiento para atender infartos que ya se aplica en Europa, la Sociedad Europea de Cardiología y la Comunidad Europea, celebran este lunes el Segundo Simposium Internacional  Fronteras en Investigación Cardiovascular, en la Universidad del Mar, Campus Huatulco.

Cabrera Fuentes, oriundo del municipio zapoteco de El Espinal, región del Istmo de Tehuantepec, destacó que en este encuentro de dos días –lunes 24 y martes 25- participarán los científicos más reconocidos del mundo en el área de protección al corazón.

“Todos estarán reunidos en mi tierra, Oaxaca”, anunció con orgullo en entrevista telefónica

“Este año, (el evento) se diseñó específicamente para que todos los grupos de investigación den a conocer los nuevos resultados estadísticos y científicos derivados del tratamiento que se propuso desde hace unos años en Europa.

“Tendremos profesores investigadores de Japón, Sudáfrica, Europa, Estados Unidos y científicos mexicanos”.

Entre los científicos invitados está Klaus Preissner, jefe de Cabrera Fuentes en la Universidad de Giessen.

Además de Eduardo Pérez Campos, miembro Nacional de Sistema Nacional de Investigadores de México y Ramón Mondragón Ramos, por la Sociedad Oaxaqueña de Cardiología.

En relación a la posibilidad de aplicar su invento en México apuntó  “si el gobierno de México respalda esta iniciativa podría ser aplicado prontamente como sucede en Europa. Esto va a marcar una tendencia para México en las enfermedades cardiovasculares”.

EL LIBRO QUE LE CAMBIO LA VIDA

Apasionado del beisbol y de la lectura, el científico recuerda que la  lectura del libro “Cazadores de Microbios” le cambió su vida, hasta convertirse en un importante investigador en Alemania y creador de un tratamiento para atender infartos que ya se aplica en Europa.

“Leer ese libro –al cursar la secundaria en El Espinal — fue una experiencia de vida; me obsesioné por llega a ser un microbiólogo,hasta que lo logré”, comenta satisfecho.

Avecindado en Alemania, el especialista en microbiología, con dos doctorados, de 29 años de edad, dijo que inició la carrera de medicina en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), pero la interrumpió para irse a estudiar becado a Rusia y así poder cumplir su sueño, inspirado en su pasión por los microbios.

“Inicié la carrera de medicina, pero la interrumpí para irme a Rusia y cambiar de carrera. Le metí por completo al área de la parasitología y microbiología médica. La primera barrera fue la cultura y el idioma; en Rusia tuve que repetir un año de preparatoria que me permitió conocer algo del idioma”, señaló.

La vocación y tenacidad de  Cabrera Fuentes lo llevó a integrarse al equipo de investigadores del científico alemán Klaus Preissner, perteneciente a la Universidad Justus Liebig, en Giessen, donde ha podido desarrollar finalmente el tratamiento para infartos.

“El primer trabajo doctoral lo inicié en Rusia, mezclando el mundo de la microbiología, mezclando enzimas que pueden tener relevancia terapéutica, que son secretadas por diferentes microbios.

CAZANDO MICROBIOS CONTRA INFARTOS.

Mi interés en los procesos cardiovasculares surge cuando mi padre –radicado en el Istmo de Tehuantepec– sufrió un infarto. Con la autorización  de mi jefe en Alemania, integré mis conocimientos en microbiología a lo de él, en el área cardiovascular, que actualmente ha cristalizado en la protección al infarto”, indicó.

Esta protección —anotó—, “es un proceso de fácil acceso mediante un baumanómetro para aumentar la presión y que llegue a 200 milímetros de mercurio, tenerlo inflado por cinco minutos, desinflarlo, hacerlo cuatro veces.

Esto se realiza cuando a un paciente ya le dio un infarto, en lo que espera la ambulancia y su ingreso al hospital, en ese tiempo se puede aplicar.

También se puede aplicar en operaciones de corazón abierto, en las que el corazón está apagado y el cuerpo trabajando a través de una máquina.

Ahora, estamos tratando de establecer la dosis que consiste en aplicar diario a un paciente predispuesto a un infarto. Estamos en la etapa de establecer, aplicar el método como profilaxis. Ahorita en Europa al estar establecido, se reconoce que este método puede dar un protección a más de cinco millones de personas”.

 

 

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