Arte, cultura prehispánica y culto religioso, ingredientes del pan de muerto de Mitla

Patricia Briseño

San Pablo Villa de Mitla.Oax. Esta localidad zapoteca es conocida mundialmente como la ciudad sagrada de las almas.

Aquí los preparativos para la celebración de  la fiesta de los Fieles Difuntos empezaron desde 12 de octubre, a la par de la conmemoración de la Virgen del Rosario, al proveerse de alimentos y utensilios que acompañan el altar en honor a los familiares fallecidos.El tianguis del 30 de octubre para la compra de flor de cempasúchil, la borla o cresta de gallo y la flor de muerto (guii togool), el guajolote, la gallina criolla, el canasto con mecapal, ollas, jarros e incluso un mueble nuevo, cierra la etapa ordinaria para entrar al momento de la contrición.

Una persona adulta habla en zapoteco ante la tumba de su familiar y con el aroma del copal, lo conduce a su casa para qué deguste chocolate y pan; el camino a casa se adorna con los pétalos de cempasúchil; se aguarda sentado la visita del ánima. Se le llora y habla.

A las tres de la tarde del 31 de octubre, llegan los inocentes o angelitos. Se les despide al día siguiente, antes de la arribo de los adultos.

Los alimentos se sustituyen conforme avanzan los días y también se colocan flores frescas.

ARTE EN LA CUBIERTA DEL PAN

Una de las particularidades en la ofrenda en esta comunidad indígena, del Valle de Oaxaca, es su tradicional y peculiar pan de muerto, ya que es la única población que decora el pan con batido de clara de huevo y azúcar glas, conocido en la repostería como betún.

De acuerdo con el artesano y promotor cultural en Mitla, Gildardo Hernández Quero en esta fecha cientos de personas se aglomeran  en alguna de las 50 panaderías de la municipalidad a proveerse de pan.

“El primer pan de muerto que  aquí se preparó fue de levadura, harina cruda y agua, posteriormente –al transcurrir los años- al alimento se le agregó mantequilla y huevo así como un incipiente adorno con betún y grageas”, comenta.
Menciona que aquel simple amasijo, herencia de la conquista española, se le conoció como “tortilla de Castilla” .

Incluso, asegura, algunas personas adultas hablantes de zapoteco se refieren hoy en día  al pan de ese manera.

Muchas familias lo prefieren porque tiene una caducidad de más de un mes y su precio es mucho más  accesible que otros.

La panadería “Del Centro”, propiedad de  Raúl Quero Hernández, la convirtió en un semillero de originales artistas que transforman la cubierta del pan en un lienzo.

El local está divido en secciones, además del área de elaborado y cocción cuenta con una sección especial donde la imaginación tiene alas y vuela.

Wendy, heredera de la panadería, comenta que los profesionales de la creatividad sólo tienen como requisito apegarse a la tradición, esto es, la cultura prehispánica y el culto religioso.

De acuerdo con el diseño, algunos maestros diseñadores  colocan una carita elaborada con azúcar, con el propósito de darle una identidad al pan o bien, a manera de homenaje a la ánima.

Cientos de personas se aglomeran afuera de las panaderías de Mitla. Esperan que el artista, apoyado con una bolsita de plástico que semeja una duya, les comparta de su talento en betún.

Se estima que a lo largo de la semana, previa al 31 de octubre, una panadería puede llegar a elaborar más de 20 mil panes, de distintos tamaños y precios.

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