Sacerdotes asesinados en México, casos impunes (ESPECIAL)

Patricia Briseño

Oaxaca, Oax., 24 de enero de 2015.- En la última década en México, 31 sacerdotes han caído asesinados y se reportan cientos de denuncias por secuestros, extorsiones y torturas.

La misión pastoral se ha vuelto incómoda para un intolerante círculo del poder y la delincuencia organizada, afirmó la agencia de información Fides del Vaticano, también llamada Santa Sede.

Esta agencia, perteneciente al órgano de las Obras Misionales Pontificias, posicionó en su lista de 2014 a México como el país más peligroso del mundo para ejercer el sacerdocio, pues  cinco religiosos han sido asesinados en el año pasado, uno más que en 2013.

En México, Rolando Martínez Lara fue asesinado durante un robo en su parroquia; el seminarista Samuel Gustavo Gómez Veleta, secuestrado y asesinado en Semana Santa; José Acuña Ascención Osorio, cuyo cadáver fue encontrado en las aguas del río Balsas; padre John Ssenyondo, hallado en una fosa común, junto con otros cadáveres y por último, el sacerdote Gregorio López Gorostieta, secuestrado y asesinado”, resumió Fides.

De 2012 a la fecha se tiene el referente de 520 amenazas contra sacerdotes.

Por otra parte, las entidades más golpeadas por esas amenazas son Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Veracruz, DF, la zona conurbada del Estado de México, San Luis Potosí y Chihuahua.

Las  investigaciones ministeriales por los asesinatos de sacerdotes están incompletas.

Expedientes olvidados: los crímenes de Wotto y Ortiz Carreño

Entre ellas, el del homicidio del sacerdote Salvador Carlos Wotto, de 82 años de edad, ocurrido en julio de 2010.

“Se quedó estancada desde hace tiempo; no se le hizo justicia de manera pronta ni expedita”, asentó el apoderado legal de Arquidiócesis  de Oaxaca, el sacerdote Wilfrido Mayrén Peláez.

A cuatro años y seis meses del asesinato a puñaladas, ocurrido la noche del miércoles 28 de julio del 2010, en el interior del templo de la Virgen de las Nieves, en el Centro Histórico, “el crimen sigue impune”, dijo.

El cura, con 57 años de servicio, recibió  varias puñaladas en distintas partes del cuerpo, fue atado de pies y manos en el interior de las oficinas del templo, localizado a un par de calles del zócalo de esta ciudad.

El templo donde oficiaba misa fue mudo testigo del acontecimiento sangriento.

wotto

En su momento, la Procuraduría General de Justicia del Estado inició  las investigaciones correspondientes y se comprometió a detener a los asesinos, sin embargo “únicamente se interrogó los trabajadores del templo y feligreses por presuntas sospechas pero no hubo detenidos”, dijo.

Salvador Carlos Wotto llegó a la parroquia de la Virgen de las Nieves, ocho años antes de su muerte, anteriormente oficiaba en el Santuario de Santa Catarina Juquila, en la Sierra Sur.

La  autoridad eclesiástica pidió a las autoridades, la lucidez y  habilidad necesarias para resolver éste y los demás casos que a diario se presentan.

“Seguimos esperando compromiso para garantizar la imparcialidad de la justicia y que este desafortunado hecho no quede impune, como el caso del sacerdote Mauro Andrés Ortíz Carreño, asesinado el 6 de Mayo de 1998”

Mayrén Peláez aseguró que las y los fieles y  sacerdotes están decepcionados y desilusionados con la aplicación de la justicia por la falta de respuesta.

“Quitarle la vida a una persona es algo muy grave y más aún de un hombre que ha servido a Dios, es algo muy delicado; pero si la justicia terrenal no hace nada por detenerlos, menos van en contra de los que cometen robos”, finalizó.

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