Una autoridad “fantasma” saquea a un pueblo indignado y olvidado

TEXTO y FOTO: Humberto Cruz  (ESPECIAL)

San Nicolás Miahuatlán, Oax., 2 de febrero de 2015.- El Palacio Municipal  de San Nicolás, Miahuatlán, cumple casi un año, de haber sido saqueado, semidestruido y abandonado como una imagen viva de la violación tumultuaria y reiterada de la Constitución Política del Estado por un capricho de la Comisión de Gobernación del Congreso del Estado.

San Nicolás es una pequeña localidad enclavada en un  paisaje semidesértico de la Sierra Sur, en el distrito de Miahuatlán, sus habitantes pueden nacer, morir o matarse ante la indolencia y abandono gubernamental que protege y subsidia a las de autoridades de facto, pero no a casi 800 habitantes de la localidad.

La historia reciente del pueblo solo la cuentan en voz baja y con mucha indignación las y los pocos habitantes que le quedan, porque parece que nadie quiere escucharles.  Sin servicios registrales, sin atención médica, sin la firma de la autoridad para las gestiones ante los programas federales para el combate al hambre o la pobreza, el pueblo solo mantiene en pie su templo y algunos servicios educativos.

San Nicolás se rige por el sistema de Usos y Costumbres, pero ha sido gobernado dos veces por gente identificada con el PAN y al parecer por ese hecho hoy viven el castigo político del PRI y su maquinaria “institucional”.

La tragedia acumulada del pueblo inició en el trienio pasado, su presidente municipal, Mario Soriano Soriano, murió en un accidente carretero y el tesorero del pueblo huyó al ser señalado como responsable del percance.

De manera emergente fue nombrado como autoridad Pedro Jiménez Soriano y ese fue el error que sigue pagando el pueblo.

En el proceso electoral del 2013 hicieron su asamblea y tuvieron candidatos, uno, Jorge Juárez Bravo, ganó y murió en los primeros días de enero, pero mucho antes, el presidente sustituto ya había hecho planes y compromisos, entregó el cargo a Orlando Omar Pérez quien ni siquiera participó en la asamblea y con actas falsificadas lo registraron como autoridad y a ese presidente “espurio”, lo protengen la diputada del PRI Lilia Mendoza y los diputados Alejandro Avilés y Armando Bohórquez”, aseguran habitantes del pueblo.

Primitivo Soriano Ventura explica que “en la asamblea de elecciones, Jorge Juárez obtuvo más de 350 votos y Rogelio Hernández solo 37 pero a Orlando Omar, ni siquiera participó y hoy se ostenta como presidente, pero no ha regresado al pueblo”.

Las y los habitantes de la población han peregrinado sin éxito, ya se cansaron de pedir justicia y nadie los había escuchado, fueron a todas partes y en todos lados les rechazaron y en algunos lugares hasta se burlaron de estas personas. Siempre atendidas por secretarias o asistentes; siguen sin autoridad, sin servicios, sin dinero y sin justicia.

En San Nicolás se puede ver verdaderas mansiones y casas hechas con carrizo y adobe, las y los pobres sobreviven empeñados en arrancarle al campo algunos alimentos, otros se fueron a Estados Unidos y regresan muy poco, solo mandan dinero y un poco de alimento.

Un grupo de mujeres, algunas abuelas con rebozos, muestran a los reporteros los destrozos y el saqueo del Palacio Municipal y se quejan de la falta de servicios, se quitan la palabra para ejemplificar el abandono.

Don Primitivo usa sombrero, lentes y pantalón de mezclilla y camisa azul de cuadros, camina entero pero ya es grande y sueña con que su pueblo “se componga”.

La encargada de la clínica se fue, el “presidente nunca regresa o entra a escondidas y despacha en una agencia, no hay ni una sola obra, ni explicaciones ni nada”

En el pueblo saben que para engañar al Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) presentaron un  reporte notarial y en las actas dicen que en el balcón del segundo piso del Palacio Municipal había letreros,  pero aquellos letreros no existen, ni tampoco la segunda planta del Palacio Municipal, los está engañando a todas las personas, dicen las mujeres y los ancianos del pueblo.

En los últimos días renació la esperanza, la diputada local del PAN  Natividad Díaz los escuchó, regresó al pueblo y les aseguró que van a pelear en el Congreso.

Al salir de la comunidad con los testimonios en la grabadora, las abuelas del pueblo alzan la mano y llaman al reportero para pedir, “díganle al gobernador lo que está pasando en mi pueblo, no dejen que se sigan burlando de él también”.

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