Historias en Papel

*Recomendaciones literarias para este fin de semana

Notimex

México., 27 de marzo de 2015.-  Octavio Paz. Viajero del presente, de Roberto Hozven, en edición actualizada y ampliada editada con motivo del centenario del Nobel de Literatura. Se publicó por primera vez en 1994, bajo el auspicio de El Colegio Nacional, institución que autorizó a Hozven a darle «otra vuelta» a la obra.

La nueva edición significó añadir un capítulo inicial, inédito, y reducir a cuatro capítulos articulados en función de la ética escritural paciana, las siete partes del libro primitivo. Esta reescritura implicó adiciones de subcapítulos, supresiones y cambios con respecto a la primera edición. Este trabajo merece grandes elogios.

¿Por qué viajero, por qué del presente, y por qué otra vuelta? Porque viajar implica salir de sí mismo, de su ambiente y de su historia. Es también experimentar, con curiosidad y placer, la disyunción entre ver y hablar, entre lo que se ve y se anuncia. Para el autor, Octavio Paz es un viajero del presente, sin que lo dude.

Eso, porque ofrece la realidad con pliegues y repliegues caminantes que están ocurriendo y recurriendo en el instante de un punto de vista cambiante sin cesar. Estar en el presente es darle otra vuelta a la realidad. Hozven aborda cuatro conceptos que entraman la visión de Octavio Paz sobre la cultura hispanoamericana.

*****

La novela del artista. El creador como héroe de la ficción contemporánea, de Francisco Calvo Serraller. La novela dejó, a lo largo del siglo XIX, testimonio del advenimiento de un poder espiritual laico que reclama instrumentos hermenéuticos y económicos hasta ese entonces únicamente en manos de la religión.

Es por eso que el artista, que por su mera existencia deja al descubierto los entramados falsos del orden social, protagoniza muchos títulos de esas décadas de transformación. En este libro Calvo Serraller reflexiona sobre la profesionalización del artista, y las actitudes frente al arte que pugnan en la época o el mercado del arte.

Aquí se estudian los artistas en la obra de Balzac (15 de sus novelas están protagonizadas por ellos) y, sobre todo, al gran Frenhofer de «La obra de arte desconocida», un personaje emblemático por sus ideas premonitorias sobre el arte abstracto y las vanguardias y por su personalidad intensa y llena de pliegues muy siglo XX.

Esta nueva edición del libro se ha enriquecido con una cuarta parte, «Los hijos de Frenhofer», donde Calvo Serraller repasa las novelas y las películas contemporáneas protagonizadas por artistas, desde Strindberg hasta Tarkovski, y el nuevo paradigma histórico y estético en el que se enmarcan.

*****

Cadáveres de papel, de Jairo Andrade. La novela, a modo de acertijo, rodea el devenir de numerosos personajes relacionados con un proyecto artístico concebido a partir de un maletín encontrado entre los restos de la explosión del vuelo HK-1803, ocurrido en 1989, que marcó la historia del narcotráfico.

Del tráfico de estupefacientes, concretamente en Colombia, y todavía sigue en polémica impunidad. La misma novela forma parte de dicho proyecto artístico, sin embargo, todos los trances relativos a su construcción son oscuros y contradictorios, en relación a la realidad histórica como hipótesis esquiva y foránea.

Así, «Cadáveres de papel», cuya primera edición está fechada en este 2015, puede leerse como un puzle sobre el fracaso de la veracidad, una vuelta de tuerca al género negro y un sobrevuelo a los supuestos de la era digital. Sus 136 páginas y su formato de apenas 13.5 x 21 centímetros, hacen una edición muy cómoda.

Con esta su primera novela, el colombiano Jairo Alberto Andrade obtuvo unánimemente el duodécimo Premio Internacional de Narrativa. De acuerdo con Daniela Tarazona Velutini, integrante del jurado, se trata de una novela dinámica, muy original y bien estructurada, cuya estructura y trama son complejas, arriesgadas y novedosas.

*****

La mano siniestra de José Clemente Orozco, de Ernesto Lumbreras. Compilación de ensayos que acercan al lector, con la curiosidad de la fábula y el rigor del dato exacto, a desentrañar la pasión artística de José Clemente Orozco (1883-1949) por dibujar y pintar manos a lo largo de su trayectoria.

Y en contrapunto a esas recreaciones visuales del genial muralista mexicano, manco de su mano izquierda a los 20 años, este libro, de miscelánea confección y partidario de la lúdica seducción, convoca en su índice a una galería de celebradores de la mano humana, portento y milagro de la anatomía de hombres y mujeres.

La mano también ha sido celebrada como fuente del lenguaje y del pensamiento según los estudios de los más exigentes lingüistas y así, por las páginas de este libro desfilan neurólogos, filósofos, piratas, novelistas, escultores, pianistas, magos, políticos, mimos, poetas, directores de cine, músicos, pintores y bailarines.

Personajes todos ellos que han contemplado las proezas de tales miembros, intentando desentrañar símbolos y enigmas. En «De las partes de los animales», Aristóteles enumera la versatilidad de la mano para enfrentar diversas situaciones, y Víctor Hugo pondera la epifanía sensual de ese par de curiosas y tiernas extremidades humanas: «Dios hizo para el amor, la caricia y, para la caricia, la mano».

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.