Álvaro Carrillo, destacado estudiante de Ayotzinapa

TEXTO Y FOTOS: Patricia Briseño

Oaxaca, Oax., 27 de abril de 2015.- El cantautor oaxaqueño, Álvaro Carrillo (1921-1969), egresó de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, donde cursó la carrera de profesor normalista, antes de titularse como ingeniero agrónomo en la Escuela Nacional de Agricultura de la Universidad Autónoma de Chapingo.

“Álvaro Carrillo, fue un alumno destacado, incluso se graduó con promedio de nueve, pero en vez de dedicarse al magisterio, sus profesores lo alentaron para continuar estudiando en Chapingo, a partir del impulso conferido a ambas instituciones por el  presidente Lázaro Cárdenas del Rio”, refiere Mario Carrillo Inchaustehi, hijo y principal promotor de la obra del compositor de más de 500 canciones en los géneros del pasodoble, chilenas, bambucos, rancheras y bolero.

“Durante su estancia por la Normal de Ayotzinapa, 1937-1939, Carrillo escribió Cáncer, como muchas otras de su larga lista de canciones, a petición de compañeros para  llevarla en serenata a las jóvenes que pretendían, en los poblados aledaños a su escuela”.

“De aquellos besos tuyos algún sabor me queda, pero me desespera vivir de la ilusión, por eso no te espero aunque lleve prendido el cáncer de tu olvido sobre mi corazón” ( Cáncer)

La historia documentada de Álvaro Carrillo, nacido en el municipio de San Juan Cacahuatepec, en la jurisdicción de Pinotepa Nacional, en región de la Costa, así como varios pasajes de su vida, aún desconocidos, son recopilados por su hijo, también compositor y cantante.

La obra biográfica de Carrillo, que en breve verá la luz en este año, incluye información recuperada durante su formación como profesor de primaria rural en la Escuela Normal de Ayotzinapa, en el municipio de Tixtla, donde –hasta la fecha- funciona como internado y los alumnos tienen la responsabilidad de vincularse con el cultivo de la tierra y el ganado para abastecer el comedor comunitario.

De acuerdo con el heredero musical de Álvaro Carrillo, el ingreso de su padre a Ayotzinapa fue circunstancial, pues “nunca se propuso como primera opción en su formación académica”.

“ Se presentó luego del cierre del internado agrícola indígena del municipio de  San Pedro Amuzgos, colindante de Cacahuatepec (1935-1936), por conflictos en la zona, y por su empeño en continuar estudiando ”.

De su paso por ese internado en San Pedro Amuzgos, queda como herencia las canciones  Celia y Amuzgueña.

“Un poco más y a lo mejor nos comprendemos luego, un poco más que traigo aromas y cariño nuevo, volvamos al camino del amor, no importa lo que tenga que olvidar, si vamos a sufrir por un error es preferible un ruego”(Un poco más)

Durante el período de formación de normalista rural, el joven compositor Álvaro Carrillo  tuvo una educación socialista, que aún sostiene la de Ayotzinapa y esa etapa documenta su hijo, Mario.

Incluso, mientras fue estudiante de la carrera de ingeniero agrónomo, con los apuros de cualquier joven  de  su edad, llegó a ser inquilino de La Casa del Estudiante Socialista, en las calles de Luis González Obregón, en el entonces barrio universitario, en la ciudad de México.

Mientras estudiaba carrera de ingeniero agrónomo comienza su inspiración por escribir canciones románticas.

Un poco más, El Andariego, Seguiré mi viaje, Luz de luna, Sabor a mí, Se te olvida (La Mentira), Cancionero, Mi recompensa, Sabrá Dios, Amor mío ,Pinotepa, entre muchas composiciones, son las que integran el acervo musical del oaxaqueño

Con esmero y perseverancia, el cantautor oaxaqueño logra terminar sus estudios profesionales en la entonces Escuela Nacional de Agricultura (ENA) de Chapingo; tiempo después, orgulloso por su escuela, nombra a una de sus hijas Ena.

Lucio Cabañas y Álvaro Carrillo, exalumnos de Normal de  Ayotzinapa, empatía por las canciones románticas.

En la normal de Ayotzinapa, fue un alumno destacado, al punto que se convirtió en un compañero respetado por su calificaciones y su carisma entre la comunidad estudiantil. El alumnado hizo suyas las canciones románticas.

Incluso, en esa época a Álvaro Carrillo, se le pretendió involucrar con la supuesta quema de la Bandera Nacional dentro de las instalaciones de Ayotzinapa.

Mario Carrillo, compartió  a este medio la anécdota del fugaz secuestro de su padre por parte de otro ex alumno de Ayotzinapa, Lucio Cabañas.

“Durante una estancia de mi padre por Chilpancingo, en 1968,  unos milicianos se presentaron ante él para extenderle una invitación a nombre del profesor Lucio Cabañas, entonces en la clandestinidad encabezando al Partido de los Pobres, para que accediera internarse en la montaña por unos días e ir a cantar”.

“El desplazamiento fue largo, y con los ojos cubiertos”, comenta Mario.

Y, agrega, “mi padre aceptó, pues aunque no fueron compañeros de generación en la Normal Rural, simpatizaba con la causa de Cabañas”.

En esa visita, Lucio le manifestó a Álvaro  su admiración por sus composiciones románticas, empatía que se  fortaleció por coincidir -cada uno en su momento- en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

A manera de agradecimiento, el guerrillero le regaló al ya famoso cantautor un rifle de manufactura casera, que consta en una fotografía donde Álvaro quiso que también apareciera un pequeño pizarrón con la leyenda “Tierra y Libertad”

«Si mi padre viviera, estaría con los padres de la Normal de Ayotzinapa que perdieron a sus hijos», concluye Mario, heredero del compositor oaxaqueño Álvaro Carrillo.

 Sobre Álvaro Carrillo / recuadroChapingo

Álvaro era considerado como oaxaqueño por nacimiento e “hijo de crianza de la Costa Chica de Guerrero”.

De origen humilde, Álvaro Carrillo pierde a sus padres a la edad de ocho años, motivo por el cual es adoptado por Teodora Alarcón.

En agradecimiento a ella, Carrillo cambia su segundo apellido original: Morales, por el de su madre adoptiva: Alarcón.

Su primera grabación profesional fue El Cometa (1956) interpretada por Carlos Madriga; su primer gran éxito fue Amor mío (1957) cantada por Lucho Gatica. A partir de entonces, comienza una espiral ascendente de éxitos y sus canciones han sido requeridas por la mayoría de los intérpretes románticos de aquella época y la actual.

Sus éxitos han traspasado las fronteras de nuestro país, interpretados en las voces de Frank Sinatra, Doris Day, Tony Bennett, Duke Ellington, Plácido Domingo, Marco Antonio Muñiz, Armando Manzanero, Luis Miguel, Vicente Fernández, Alejandro Fernández y Pepe Jara, entre otros.

Álvaro Carrillo fallece, junto con su esposa Ana María Incháustegui, el 3 de abril de 1969, en un accidente automovilístico.

Sobreviven aún cuatro hijos Álvaro, Mario Alberto, Ena Marisa y Gina Carrillo.

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