Escritor reflexiona sobre cambios en la manera de leer

* Al tener pocos libros, antes, los lectores los memorizaban; hoy, se lee un título tras otro, asegura

 Notimex

México., 4 de abril de 2015.-  José Luis Trueba Lara, escritor, editor y profesor universitario, sostiene que en la actualidad, “leemos de una manera totalmente distinta a la forma como lo hacían las antiguas generaciones”, y ejemplificó con Las confesiones de San Agustín.

“San Agustín se sorprendía porque San Anselmo, leía con la boca cerrada ¿y por qué San Anselmo leía con la boca cerrada?, porque en aquella época siempre era en voz alta y por añadidura, no se había inventado la prosa, cosa rara, y el libro fue escrito en verso”, dijo.

En entrevista con Notimex en el marco de su presentación en el Noveno Gran Remate de Libros y su ciclo Libros para sobrevivir, el autor de libros de historia y política, recordó que en esos años del pasado, “se leía en verso y en voz alta porque la mayoría era analfabeta”.

También divulgador de la ciencia, Trueba Lara destacó que por esa razón, los lectores se aprendían de memoria cada libro que leían, “pues quienes sabían leer lo hacían repetidas veces ante diferentes (o a veces los mismos) grupos de analfabetos que lo escuchaban”.

Desde la perspectiva del entrevistado, es muy probable que lo que la gente se aprendía de memoria y después recitaba ante otros grupos de personas, era mucho mejor que la obra original porque a la hora de irlo recitar, le ponía, quitaba y acomodaba, hasta pulirlo.

Quien leía lo arreglaba, le componía la musicalidad y le quitaba y ponía los ritmos que así consideraba necesario. “Pero esas personas no sólo leían en voz alta y no sólo tenían una preferencia por la poesía. Tenían algo imposible de pensar hoy día: Muy pocos libros”.

Recordó que en la actualidad, la gente llega a tiendas, ferias y remates de libros y con 20 pesos o menos, puede comprar el ejemplar, entre cientos de títulos, que ande buscando o que más le llame la atención. “En aquella época la gente tenía máximo cuatro o cinco ejemplares”.

Trueba Lara informó que los pudientes, los influyentes o los religiosos que tenían “una gran biblioteca”, tenían alrededor de 20 libros. Por lo tanto, la gente le dedicaba 40, 50, 60 años, a leer el mismo libro, una vez, y otra y muchas más.

“Se lo aprendían de memoria y por lo mismo, citaban a la Biblia, y a otros libros con una facilidad inusitada, es decir, a diferencia de los lectores de hoy, los antiguos lo hacían a profundidad”.

En cambio, el lector del siglo XXI, abundó Trueba, “leemos un libro, lo terminamos (no siempre) y pasamos al siguiente y luego a muchos nuevos más”.

Finalmente, José Luis Trueba destacó que los lectores contemporáneos “hemos perdido la costumbre de leer los libros a profundidad. Acaso, los únicos que la siguen teniendo son los gringos y eso, porque muchos de ellos leen la Biblia… y se la saben”.

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