Exhiben la visión de Toledo sobre Pinocho

*Más de 12 mil personas han apreciado esta exposición, debido a su éxito, la muestra permanecerá abierta hasta finales de junio

  Manuel Bello Hernández

México, 19 de abril de 2015. Sexualidad, erotismo, trabajo infantil, el origen de la vida y animales del Istmo de Tehuantepec, son algunos de los temas que se abordan en la exposición Pinocho por Toledo que se exhibe en el Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en la capital del país.

La muestra, que ya ha sido vista por más de 12 mil personas y que debido a su éxito permanecerá abierta al público hasta finales de junio, está integrada por 55 obras, contenidas en 102 páginas, dos pastas y dos guardas realizadas en técnica mixta (gis y oleo pastel) sobre papel reciclado.

En entrevista, el subdirector de ese recinto Rafael Pérez y Pérez, comentó que lo que se presenta es una reversión del “cuento”, resultado de una conjunción atemporal transterritorial de dos talentos creativos: la narrativa del escritor italiano Carlo Collodi y la iconografía de Francisco Toledo.

El libro pone de manifiesto un rompimiento con la cultura antropocéntrica europeizante, ya que el artista plástico reinterpreta o hace una metáfora del cuento de Collodi bajo su propia y particular estética, en la que se mezclan lo visual con lo narrativo y lo actual con el pasado mítico de la tradición mesoamericana, creando con ello una hipertextualidad que permite al lector-visitante presenciar una conjunción de parodia e inventiva plástica.

“Toledo no ilustra el cuento de Carlo Collodi, lo que él hace es una interpretación libre, a la cual le añade todos los elementos propios de su iconografía estética.

Toledo entregó este cuaderno en donación el Museo de Arte de la SCHP en 2014 y lo que tratamos de reflejar en la museografía, esa la intención de que se trata de un cuaderno de apuntes y por ello están expuestos como páginas sueltas”, dijo Pérez y Pérez.

A diferencia del cuento de Collodi, donde habla de un anciano de nombre Guepeto, quien desea un hijo y para la cual realiza un muñeco en madera que cobra vida, en esta muestra Toledo ofrece su visión sobre este personaje.

“El cuento de Collodi tiene 26 capítulos, Toledo no ilustra los 26 capítulos, toma algunas escenas literarias y las convierte en imágenes visuales; Toledo aquí refleja la vida cotidiana del Istmo, con todos los animales y la sexualidad que es propia de esa área del país.

“Los dibujos no van dirigidos al igual que el cuento de Collodi, a niños, sino que se trata de un cuento libre dirigido a adolescentes y adultos. Posee una carga erótica, pero en la obra de Toledo el erotismo está explícito”, dijo.

Es de mencionar que en la obra de Toledo se evidencia el dibujo que ha caracterizado su trabajo, así como una paleta que se vincula con lo terreno o lo natural; en él se aprecia la referencia al mito y la tradición de la región del Istmo, a través de una zoología fantástica, mágica u onírica que se establece como una metáfora visual o paradigma.

Este trabajo es un tipo de mestizaje italo-juchiteo enriquecedor, en el que la falta de texto o de citas que remitan a lo literario, no cancela la textualidad misma de esta narrativa visual, ya que la interpretación gráfica posee los criterios de comunicación característicos, como coherencia, intencionalidad, aceptabilidad, etcétera.

“Toledo rescata todos estos colores que tienen que ver con la tierra, con la tradición artesanal, con el mito y los integra a su obra”, agregó Pérez y Pérez, quien aclaró que el cuento no presenta un comienzo y fin.

“Toledo incluso llega a tocar dos veces algunas escenas en las que de manera distinta, aborda dos visiones de la escena literaria”, señaló.

La obra del artista oaxaqueño trasciende por la fuerza del dibujo con colores tierrosos que tiene que ver con la naturaleza.

De acuerdo con el curador, Toledo decidió ilustrar “Pinocho” porque se trata de un cuento que leyó en su niñez.

“Y como parte de esta memoria que él carga, se trata de su memoria personal; toma el cuento y lo aborda de manera libre en la que no sigue al 100 por ciento la historia”, añadió el curador, para quien en este cuento no existe final feliz como en el cuento de Collodi, sino que aquí Pinocho es cortado en segmentos, en estacas y es sembrado en macetas donde retoña.

“Se trata de imágenes poéticas que permiten entender la naturaleza del ser humano; nosotros revivimos a partir de esta experiencia y genética, estamos presentes en el futuro”, concluyó.

 

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