La experiencia en la piel, Catita maestra de generaciones

Citalli López

Oaxaca, Oax. 16 de mayo de 2015.- Tiene 81 años y 56 de servicio. La experiencia la lleva en la piel, y el corazón hinchado del amor de decenas de generaciones a quienes como docente, directora y coordinadora, encaminó en el mundo del estudio.

Los ojos de la maestra Catita brillan como sólo lo hacen cuando la emoción la invade. Su voz se adelgaza y con una mezcla inexplicable expresa: “Estoy consciente de que en algún momento me tendré que retirar… pero será difícil porque a mis niños los quiero con todo mi corazón”.

Catalina García Ramírez nació en 1934 en San Pablo Huixtzo dentro de una familia en donde la precariedad era terca compañera. Su padre, un hombre ferrocarrilero y su madre, una mujer dedicada al cuidado de sus nueve hijos e hijas, le enseñaron la perseverancia.

Los recuerdos de medio siglo de docencia caen en cascada mientras Catita hace una pausa en su labor diaria en el Centro de Desarrollo Infantil (Cendi) 1, que dirige desde 1982.

“Mis aspiraciones eran ser contadora pero conómicamente mis padres no podían, así que me fui a estudiar a la Escuela Normal Rural de Tamazulapam … no fui contadora pero tengo una licenciatura en matemáticas”, expresa.

La vida, señala, ha sido una constante de sorpresas y retos que ha asumido. Así después de egresar como normalista, a sus 18 años de edad fue comisionada como directora de la escuela Primaria “José Domingo Vázquez” de Tlaxiaco en donde tenía 32 maestros a su cargo.

Más tarde Catita solicitó su cambio hacia la escuela “Miguel Hidalgo” en San Francisco Jaltepetongo, Nochixtlán en donde estuvo cinco años más y luego fue trasladada Zimatlán de Álvarez en la escuela Primaria “Justo Sierra”, paralelamente a sus actividades docentes en el plantel, por la tarde acudía a brindar servicio voluntario a la cárcel para enseñar a leer a los internos.

Durante su carrera Catita también formó parte del otrora Instituto de Investigación e Integración Social del Estado de Oaxaca (IIISEO) en el cual se brindaba servicios educativos en las diversas comunidades étnicas a través de promotores.

Dicho instituto fue cerrado debido a que el gobierno federal consideraba que las personas promotoras estaban intentando levantar en armas a los pueblos.

Catita toma un trozo de papel de su impecable escritorio. Apunta fechas claves de su vida como el 16 de octubre de 1982 cuando llegó como directora al CENDI y el año de 1959 que inició su labor docente. “Ya tenía 23 años de servicio cuando llegue al CENDI en donde había sido comisionada por 45 días”.

Para Catita el verdadero objetivo y esencia del docente se ha desvirtuado. “Nosotros mismos hemos hecho que esto se debilite porque heredamos a nuestros hijos esta labor sin que ellos tengan vocación”.

La docente consideró necesario retomar el rumbo por el bien de la infancia y para que el maestro y la maestra vuelvan a tener el reconocimiento que tuvieron en el pasado.

Foto: Noticiasnet

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