Prevenibles casi la mitad de tumores malignos: UNAM

MVS

México., 5 de mayo de 2015.- En México el cáncer es una de las primeras causas de muerte; la Unión Internacional contra el Cáncer, advierte que desde 2008 es la principal causa de defunciones en el mundo y cada año se suman más de 128 mil casos de personas mexicanas, apuntaron Abelardo Meneses García, director general del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), y Bertha Ramos del Río, jefa de la carrera de Psicología de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM.

En la Semana de la Oncología, organizada por la FES Zaragoza y el INCan, Meneses García mencionó que entre 40 y 45% de los tumores malignos pueden prevenirse con un diagnóstico oportuno. Los tipos de cáncer más frecuentes en el país son el cervicouterino, superado desde 2006 por el de mama, además del de próstata, colon, estómago, ovario y linfomas.

Los factores de riesgo son comunes para muchos de estos tumores, así como para las enfermedades cardiovasculares y las complicaciones por diabetes.

El tratamiento de un año para pacientes con cáncer de mamá –primer lugar dentro de las enfermedades neoplásicas en el país–, implica la erogación, en promedio, de un millón y medio de pesos. “Si diagnosticamos tempranamente y tratamos en forma adecuada, no rebasaría los 15 mil pesos”, dijo.

Sin embargo, 70% de las neoplasias malignas diagnosticadas en instituciones de concentración llegan en etapas avanzadas.”

Asimismo, resaltó la importancia de transmitir conocimiento en temas como qué es el cáncer. “Si revisamos las asignaturas de los alumnos de las escuelas de medicina del país, vemos que en las cerca de 116 instituciones de educación superior que imparten la carrera sólo ocho incluyen la materia de oncología, en algunas de ellas como optativa”.

Ramos del Río señaló que la enfermedad oncológica es un padecimiento crónico degenerativo que va en aumento entre la población, como consecuencia de una mayor expectativa de vida y de la exposición de los individuos a factores potencialmente cancerígenos, tales como los dietético-conductuales relacionados con el origen y desarrollo del cáncer, entre ellos, el sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo, decremento en la ingesta de frutas y verduras –que de alguna manera se vincula a los cambios en la alimentación de nuestras poblaciones–, consumo excesivo de tabaco y alcohol, así como la alta exposición a la radiación solar.

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