Embarazadas pueden transmitir el mal de chagas a descendencia

Redacción

Oaxaca, Oax., 26 de junio de 2015.-Tras un estudio realizado en Oaxaca, Chiapas y Jalisco, especialistas demostraron que la enfermedad de chagas puede se contagiada de la madre a su descendencia durante el embarazo.

A través de un comunicado, las y los investigadores del Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG) expresaron que la también conocida como tripanosomiasis americana se trata de una enfermedad silenciosa y grave que afecta órganos como el corazón y el hígado, lo que puede provocar la muerte súbita de quienes la padecen.

Personal del Laboratorio de Investigación en Parasitología del HIMFG, dirigido por Enedina Jiménez Cardoso, estudió a más de cuatro mil madres infectadas y a sus bebés que recién nacieron en lugares donde hay una importante presencia del vector.

Se concluyó que el parásito causante del mal de chagas, que comúnmente transmite la llamada chinche besucona, es capaz de traspasar la barrera placentaria e infectar al feto desde su desarrollo en el útero, lo que puede provocar la muerte antes del alumbramiento o después del nacimiento.

Las niñas y niños también pueden manifestar problemas cardíacos o gastrointestinales que comprometan su desarrollo, y hasta la vida.

En América Latina, esa enfermedad provoca unas 12 mil muertes cada año, y se estima que en el mundo existen casi 18 millones de portadores del protozoario, con o sin sintomatología, la mayoría en nuestro continente.

El padecimiento presenta dos fases, la aguda, que sucede tras la infección y se caracteriza por fiebre, malestar general, inflamación en la zona de la picadura y erupción cutánea, por lo cual es común confundirse con un cuadro gripal.

Si no son diagnosticadas, las personas enfermas pueden pasar años sin presentar síntomas, período en el que se desarrolla la fase crónica y momento en que el protozoario empieza a afectar principalmente al corazón, el intestino, el esófago y el hígado, produciendo finalmente insuficiencia cardíaca y síntomas como arritmia y taquicardia.

También ocasiona problemas gastrointestinales, dificultad para deglutir, inflamación de ganglios linfáticos y, de no recibir atención, la muerte.

Por esta razón, el tratamiento debe aplicarse en la fase aguda, pero a falta de diagnóstico oportuno, se proporciona en la fase crónica con óptimos resultados en pacientes pediátricos, sin embargo, en adultos provoca diversos efectos secundarios.

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