Embarazos adolescentes por falta de escuelas

Citlalli López

Oaxaca, Oax., 29 de junio de 2015.- La falta de escuelas en comunidades indígenas deriva en matrimonios tempranos o embarazos adolescentes, tal es el caso de Érica, una joven de la Sierra Juárez, quien antes de cumplir los 18 años, ya era madre de un niño.

Cansados, los pies de Érica recorren veredas interminables hacia su terreno de cultivo, en donde siembra cilantro y calabacita, lleva en la espalda a su hija de un año y de la mano a otro de cinco, a quienes concibió siendo una adolescente.

En esta comunidad ubicada en la Sierra Juárez de Oaxaca, la lejanía de las escuelas ocasiona que al menos el 70% de las adolescentes que habitan en Santa Marta Latuvi y que egresan de la telesecundaria, culmine en un matrimonio o embarazo temprano.

Las labores y responsabilidades de Érica contrastan con sus 21 años de edad, su jornada de trabajo inicia mucho antes de que el sol ascienda, a esa hora ya prepara el desayuno para ella, su hijo e hija.

La familia vive en una casa prestada, el padre, un joven de 27 años, tuvo que migrar a otra localidad para poder tener ingresos.

Ante la ausencia, Érica asume totalmente la educación, alimentación y el cuidado de la salud del y la menor de edad. Pero además, debido a que el dinero es poco, cada cierto tiempo viaja a las comunidades vecinas a vender manojitos de cilantro y otras legumbres que sus fuerzas le permiten cargar.

Cuando recuerda los motivos que la llevaron a truncar sus estudios, guarda un breve silencio y luego explica, si yo quería seguir en la escuela, tendría que haber caminado durante dos horas hacia Ixtlán, municipio en donde se ubica el bachillerato más cercano, o tener que pagar todos los días 300 pesos para hacer un viaje especial.

Santa Marta se encuentra a menos de dos horas de la capital del estado y 30 minutos de Ixtlán, sin embargo no existe servicio de transporte público para entrar o salir de la comunidad, a menos que se pague un viaje que cuesta 300 pesos.

A pie, el recorrido comprende más de cinco kilómetros de terracería, montaña arriba y otros aproximadamente siete kilómetros hasta Ixtlán.

En Santa Marta Latuvi, la mayoría de los habitantes vivien del trabajo en el campo y algunos dependen de las actividades ecoturísticas, lo cual les genera muy pocos ingresos.

Ante esta realidad, cientos de niñas de comunidades indígenas, como en Santa Marta Latuvi, ven truncados sus estudios.

 

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