Helen Keller supo imponer su intelecto sobre sus limitaciones físicas

Notimex
México., 1 de junio de 2015.- La escritora y activista social estadounidense Helen Keller, es recordada, al cumplirse 47 años de su fallecimiento, como un ejemplo de tenacidad humana y superación personal.

La muestra de arte Helen Keller de Alabama es prueba de la vigencia del trabajo que la activista realizó, debido a que este certamen permite a jóvenes débiles visuales o que padezcan algún impedimento físico, compartir su talento.

De acuerdo con el portal www.hellenkeller.cl, la escritora nació el 27 de junio de 1880, en Tuscumia, Alabama, Estados Unidos. La recién nacida era una niña con todas sus capacidades físicas, pero al llegar a los 19 meses de vida sufrió una congestión aguda del estómago y el cerebro que la dejó ciega y sorda, por ende no pudo desarrollar el habla.

En 1887, los padres de Helen, el capitán Arthur H. Keller y Kate Adams Keller, se pusieron en contacto con Alexander Graham Bell (1847-1922), quien trabajaba con jóvenes sordos.

Graham Bell les sugirió contactar al Instituto Perkins para ciegos en Watertown, Massachusetts; de esta manera los padres de la autora encontraron a la profesora Anne Sullivan (1866-1936), quien trabajó con Keller para intentar estimularla y enseñarle el lenguaje de signos.

Sullivan le exigió y recibió permiso del padre de Helen para aislar a la niña del resto de la familia, en una pequeña casa en su jardín. Su primera tarea era disciplinar a la niña mimada.

El gran paso lo dio Helen cuando se dio cuenta de que los movimientos que su maestra estaba haciendo con sus palmas simbolizaban la idea de “agua”, por lo que Sullivan le exigió nombres de otros objetos familiares en su mundo.

Sullivan le enseñó a Helen a pensar y a hablar usando el método Tadoma: tocando los labios de otros mientras hablan, sintiendo las vibraciones, y deletreando los caracteres alfabéticos en la palma de la mano. También aprendió a leer francés, alemán, griego, y latín en braille.

De acuerdo con el portal www.biografíasyvidas.com, Helen Keller con el apoyo de su institutriz prosiguió sus estudios especiales en la institución Horace Man School para sordos, de Boston, y en la Wright-Humason Oral School, en Nueva York.
La obra de Keller es básicamente autobiográfica, sus libros se convirtieron en un ejemplo de tenacidad y resistencia frente a las dolencias eventuales de la vida, especialmente las físicas.

Entre sus publicaciones destacan La historia de mi vida (1902), Optimismo (1903) y El mundo en el que vivo (1908), libro que le valió fama internacional y en el que narra el contraste entre la riqueza de la vida íntima que su alma albergaba y la menguada vida sensorial de la fue víctima.

Canción del muro de piedra (1910), Fuera de la oscuridad (1913), Mi religión (1927); El medio de una corriente (1929); Paz en el atardecer (1932); El diario de Hellen Keller (1938) y Déjanos tener fe (1940). Keller murió el 1 de junio de 1968.

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