Semi abandonado pueblo mixteco, cobra vida sólo en junio

Patricia Briseño

OAXACA, Oax. 04 de julio de 2015. Santa María Tepoxtlantongo, Oaxaca es un pueblo mixteco de San Juan Mixtepec, casi todo el año está vació, pero cobra vida en junio, cuando los migrantes radicados en Baja California y Estados Unidos se reencuentran para festejar al santo patrono, San Juan Bautista.

La celebración es posible con las aportaciones económicas de los paisanos, quienes de manera organizada y entusiasta  vuelven a la tierra que los vio nacer, la región Mixteca.

Las aportaciones económicas de los migrantes sirven  para proveer de  servicios básicos a la comunidad, un tramo carretero bien trazado y una cancha de basquetbol en buen estado.

Las casas estilo californiano resaltan en medio de los montes pero están abandonadas. Las puertas con finos acabados lucen desgastadas. Fueron aseguradas  con candados y cadenas. Los invernaderos de jitomate se secaron.

Las mujeres y los ancianos se encargan de la parcela, mientras los niños esperan ser adolescentes para migrar a cultivar el campo del noroeste de México, aunque las condiciones labores no sean favorables.

De este pueblo mixteco, y otras comunidades vecinas, son oriundos los hombres y las mujeres que conforman la Alianza de Organizaciones por la Justicia Social en el  Valle de San Quintín, Baja California.

La Alianza que consiguió poner en la agenda nacional las condiciones de explotación en que miles de indígenas  laboran  en los campos agrícolas del norte de México.

MIXTECO, LA VOZ DE JORNALEROS EN SAN QUINTÍN 

Jornaleras y jornaleros  de origen mixteco que exhibieron  no sólo las violaciones a los  derechos laborales, sino también los  daños a su salud por el empleo de agroquímicos sin protección; las mujeres víctimas de acoso sexual y el trabajo de niños en la pizca de vegetales y frutas.

Fidel Sánchez Gabriel, nació en este pueblo. Hijo de padre mixteco, migró desde pequeño, pero aun conserva orgulloso su lengua materna.

En entrevista, el vocero de la Alianza refiere “mi pueblo natal lo tengo presente. Es imposible negar la tierra de dónde somos; la tierra que te  vio nacer”.

Recuerda que a los siete años salió de Tepoxtlantongo acompañando a  sus padres para trabajar en  los campos agrícolas de Sinaloa, Baja California Sur y Baja California Norte.

Durante la ruta migrante aprendió a hablar español y estudió el primer año de primaria.

Sánchez Gabriel pizcó fresa, mora, chile, algodón, tomate, donde estuvo expuesto a pesticidas, ganó poco dinero y padeció la estafa de recibir cheques sin fondos. En aquel entonces sus padres y hermanos vivieron en galerones con decenas de familias jornaleras.

El desamparo laboral y carencias económicas lo impulsaron a sumarse a la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC).

Reconoce que la lucha social en al norte de México no es fácil debido supuestas relaciones de complicidad entre autoridades locales, empresarios y agrupaciones impulsadas por los patrones.

El mixteco de Tepoxtlantongo, trabajó en los campos agrícolas de Oregón, California y Florida, en los  Estados Unidos. Durante la  cosecha de la manzana, en Washington, se acercó a la Unión César Chávez para demandar vivienda para las familias de jornaleros.

 “Nos ha costado mucho concientizar a nuestros hermanos jornaleros; les damos a conocer sus derechos incluidos en la Constitución, en la Ley Federal del Trabajo”.

La Alianza de Organizaciones por la Justicia Social en el  Valle de San Quintín, Baja California tiene menos de dos años de fundación, en ese lapso consiguió un salario decoroso, afiliación extendida al IMSS ( sólo 10 de 80 mil jornaleros están afiliados), la protección de las mujeres en estado de gravidez, derechos de paternidad y restricciones del trabajo infantil, entre otros.

¿Qué opinión le mereció la convocatoria, que en su momento tuvo en redes sociales,  promovió atentar contra las personas de origen oaxaqueño que participaron en la Alianza?

“No se le dio importancia. Los integrantes de la organización lo consideramos como una  señal de triunfo”, responde.

 “Triunfamos desde el 17 marzo –considera–cuando bloqueamos la carretera (Transpeninsular), desde ese día cruzamos la frontera y el mundo”.

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