Chiapas de luto por la muerte de Eraclio Zepeda

Notimex

México., 18 de septiembre de 2015.- El escritor y político chiapaneco Eraclio Zepeda Ramos, quien murió ayer a los 78 años de edad, víctima de diversos males que lo mantenían internado desde hace días en un hospital de esta capital, es velado en una funeraria local, donde permanecerá hasta mañana que sea sepultado.

Personal de la casa Calas donde se ha instalado la capilla ardiente, informó que al lugar han llegado unas 80 personas para presentar sus condolencias a los familiares y despedirse del literato y ex secretario de gobierno estatal.

Por separado, el director del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes, Juan Carlos Cal y Mayor Franco, aseveró que Chiapas “está de luto y llora la partida del escritor”.

Zepeda “recibió los honores más importantes que pudiera recibir un escritor, un literato, Eraclio fue actor de cine, novelista, pero lo que él decía es que era un cuentista, además, un extraordinario hombre, un gran ser humano”, recordó.

“A Eraclio lo alcanzó la muerte y lo lamentamos, todos conocemos, sabemos y reconocemos su obra, su partida es una noticia internacional, era un escritor muy querido, le haremos las honras fúnebres que merece una figura de su talla”, indicó el funcionario.

“Estamos todos los chiapanecos de luto, perdemos una gran figura de la talla de Jaime Sabines y Rosario Castellanos, estamos analizando la posibilidad de un homenaje al escritor chiapaneco en las próximas horas”, anotó.

“Zepeda fue un hombre muy querido a nivel nacional, fue también secretario de Gobierno de Chiapas y fue uno de los primeros mediadores entre el gobierno federal y el EZLN en 1994”, refirió.

A la funeraria acuden familiares, amistades, compares y funcionarios federales, estatales y municipales, junto a sus restos su hermano Manuel Zepeda Ramos y su esposa Elva Macías.

Zepeda forma parte de la tradición literaria chiapaneca que tuvo, como él, grandes escritores en el siglo XX, tales como Jaime Sabines, Rosario Castellanos y Carlos Olmos, entre otros.

Entre sus obras figuran Benzulul, El tiempo y el agua, Tocar el fuego y participó en La espina amotinada, que le valieron premios y distinciones a lo largo de su carrera en la que también fue docente en escuelas preparatorias y a nivel superior impartió clases de Derecho, incluso impartió clases en Cuba.

Entre sus distinciones figuran el Premio Xavier Villaurrutia, la Medalla Conmemorativa del Instituto Nacional Indigenista en 1980 y la Medalla Belisario Domínguez recibida apenas el año pasado en el Senado de la República.

Fue también a finales del siglo XX representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014, en la categoría de Lingüística y Literatura.

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