‘Daan Llia’, sustento de familias migrantes

Citlalli López

Oaxaca, Oax., 17 de septiembre de 2015.- Cruzó de manera ilegal a Estados Unidos para alcanzar el llamado american dream, años después regresó a su natal Guilá para instalar un invernadero de tomate, que fue la semilla de lo que hoy es una gran empresa dirigida y trabajada por exmigrantes.

Hace 10 años, José Melchor Pérez dejó su tierra, con mochila al hombro y el dinero justo para cruzar “de mojado” fue en busca del llamado american dream.

“Aquí todos tenemos el sueño de la migración, pensamos que vamos a hacer mucho dinero, pero estando allá me dije que tengo que explotar la riqueza natural de mi propio pueblo. Cada vez que nos regañaban o nos hablaban en inglés y no entendíamos, nos daban la idea de regresar a nuestra comunidad”

José es fundador de la empresa Daan Llia o Cerro Arriba, dedicada a la siembra y cultivo de tomates, que nació hace ocho años en un invernadero de una hectárea, con el trabajo familiar, pero hoy lo conforman 45 hectáreas que anualmente producen 14 mil toneladas de tomate, generan 850 empleos directos y 300 indirectos.

La empresa familiar, integrada por 17 socias y socios de los cuales el 80 por ciento fue migrante, se ubica en una de las partes más latas de Guilá, en lo que era una zona semiárida. Una tras otra curva lleva hacia la ciudad blanca, así llamada por  José, debido a que la vista desde este punto de mayor altura, los invernaderos parecen casas en donde se mueve todo un mar de gente en actividades productivas.

Teniendo apenas estudios de secundaria, el trabajo en el que José se logró colocar fue de lava trastes en un restaurante. Luego de tres años de vivir en Estados Unidos, regresó a Güilá con el poco dinero ahorrado pero con la firme idea de producir en su tierra.

El inicio no fue nada fácil pues además de la falta de confianza de las dependencias de gobierno para otorgar el recurso de inicio del proyecto, se enfrentó con la oposición de los pobladores quienes argumentaron que la producción acabaría con el agua.

La memoria de José regresa atrás y relata que incluso hubo una asamblea en la población en donde hubo quienes dijeron que vendrían a quemar y destruir el invernadero porque acabaría con la poco agua que existía en la zona.

José recuerda que pasó a hablar y les dijo que había que hacer lo que hacía falta, se tenía que hacer siembras de agua. No faltó quien subió a decir que había perdido completamente la razón.

La producción arrancó. El agua no se acabó, por el contrario, la zona es una de las de mayor captación debido a la construcción de ollas, represa y sistemas de almacenamiento y distribución, realizado por la empresa Daan Llia.

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