Ronquidos en la adolescencia advierten futura apnea

Redacción

Oaxaca, Oax., 14 de septiembre de 2015.- Roncar de una a dos veces por semana durante la adolescencia y/o juventud debe ser considerado como un síntoma de riesgo para desarrollar a mediano plazo apnea obstructiva del sueño, aseveró el especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Daniel Hernández Gordillo.

Por lo general, las personas que se acercan a consulta por los ronquidos cuentan entre 40 y 60 años de edad, sin embargo hay personas con este tipo de trastornos desde los 16 años de edad. El hecho de que aún no se haya diagnosticado a más jóvenes puede atribuirse a que en esta etapa de la vida no se da suficiente importancia a la salud.

“Quizá son las y los adolescentes quienes menos disciplina tienen al dormir, porque no suelen apegarse a un horario fijo en sus actividades. El ronquido se presenta algunas veces a la semana, sobre todo si bebieron alcohol o se desvelaron, ese sería el inicio de la enfermedad, pero no se ven tan afectados al día siguiente y no le dan mayor importancia”, indicó.

La apnea obstructiva del sueño se evidencia como tal aproximadamente a los 30 años de edad, cuando el ronquido es más constante, cotidiano, y la persona tiene ciertas responsabilidades que la obligan a descansar sólo cierto periodo de tiempo y esto no se consigue, sintiéndose fatigada, irritable y más susceptible a infecciones respiratorias en el periodo de vigilia.

El experto del IMSS informó que en el 75 por ciento de los casos esta enfermedad se acompaña de hipertensión arterial antes de la cuarta década de vida, así como de problemas en el aparato auditivo.

“Roncar no es normal, si alguien lo hace no está bien. No quiere decir que se tenga una enfermedad, pero es recomendable someterse a un interrogatorio médico para que un especialista decida si es necesario profundizar en los estudios clínicos, sobre todo si hay hipertensión, sobrepeso u obesidad”, aclaró.

Hernández Gordillo pidió a la población no subestimar el ronquido. El hecho de que la pareja o el mismo paciente detecten alguna anormalidad durante el descanso es motivo suficiente para comentarlo con el médico familiar en consultas de rutina, ya que ese sonido “es el primer aviso del cuerpo de que algo anda mal”.

Las enfermedades que afectan el descanso son principalmente tres: el síndrome de piernas inquietas, el insomnio y la apnea obstructiva del sueño. Esta última es la que mayores estragos causa debido a que afecta diversos sistemas orgánicos al aumentar los índices de glucosa y lípidos, así como al multiplicar las posibilidades de sufrir un evento vascular cerebral.

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