Altares de muertos evidencian diversidad cultural del país

*Oaxaca está presente con un altar tradicional de Santa María Tavehua

Redacción

México., 26 de octubre de 2015.- Con ofrendas de corte tradicional, se presenta una muestra de altares de distintos lugares de México en el Museo Nacional de las Culturas Populares (MNCP), entre ellos uno de Oaxaca, indicó Amparo Rincón Pérez, jefa de colecciones del recinto.

Con la exhibición de siete altares, este museo presentó su jornada cultural por el Día de Muertos.

En el caso de Oaxaca, se presenta la ofrenda de La Santa María Tavehua, la cual exhibe el arco y tapete elaborados con cañas para recibir a los muertos, se trata de una especie de puerta donde los muertos pasan al lugar de los vivos; además contiene los alimentos que en vida le gustaban a las personas como: mole, tlayudas, pescado seco y frutas.

Por lo que hace a la ofrenda de Mixquic en Tláhuac, destaca por exhibir un farolito muy especial del Día de Muertos y que se utiliza para trasladar las velas; también presenta un rosario de tejocotes, el pan de muerto con ajonjolí, llamado “gollete”, y la fotografía del difunto al centro.

Veladoras, flor de cempasúchil, un canasto del lado izquierdo, papel picado, una cruz elaborada con pétalos de la también llamada “flor de muerto” y cirios, complementan la ofrenda.

Durante esta jornada también se exponen altares de Angahuan, Michoacán; Celaya, Guanajuato; la Huasteca veracruzana; Tabasco (de la zona de la Chontalpa); Huaquechula, Puebla, y de Tláhuac, Distrito Federal.

El altar de Celaya se caracteriza por presentar trabajos en cartonería y cuya celebración está dedicada a danzantes de orígenes prehispánicos que año con año realizan sus rituales dancísticos en esta región.

La ofrenda se caracteriza por exhibir a cinco calaveras elaboradas en cartón, con danzantes, una cruz elaborada con flores blancas, acompañada por los elementos tradicionales como fruta, cirios, veladoras y cacahuate.

El altar de Huaquechula, Puebla, atrapa las miradas y reflectores; toda vez que hace en honor de las personas que murieron en el transcurso del año.

Este tipo de ofrenda, según Rincón Pérez, es colocada en un altar de aproximadamente tres o cuatro metros de altura por tres de ancho elaborado con cortinas blancas y está dividido en tres niveles, los cuales por tradición guardan el sincretismo de sus habitantes.

“Es un alatar que se monta en todas las casas cuando alguien en el año muere y que presenta tres niveles: el cielo, la tierra y el inframundo. Su primer nivel está dedicado los muertos del año, a los recientes, en el segundo nivel a todos los que van a pasar a la gloria de Dios y el tercer nivel, es cuando todos ya están en gloria de Dios”, comentó.

En el primer nivel, se cree que es terrenal, la vida misma en la que estamos y donde se coloca toda la ofrenda al difunto, guisos de la región, pan, fruta y bebidas. Este nivel, a decir de Rincón Pérez, exhibe una serie de ángeles llorones y tiene que ver con que está reciente el duelo.

El segundo nivel significa el lazo que une a la tierra con el cielo y cuyos habitantes lo representan con alguna imagen religiosa de su preferencia y es que se cree que dichas imágenes son las que interceden en el cielo por ellos como hombres en la tierra, son su lazo, su conexión entre la divinidad y lo terrenal.

La representación de la divinidad se encuentra en el tercer nivel, muchas veces mostrada con resplandores o imágenes de Dios padre y Dios hijo.

La ofrenda de la Huasteca veracruzana tiene el elemento característico que es el zacahuil, elaborado con hoja de plátano, acompañado por elementos propios de la huasteca, como guajes, fruta, flores y la foto del difunto.

Michoacán, por su parte, presenta la ofrenda de una comunidad purépecha que tiene como costumbre que cuando la persona fallece, se le trae un cambio de ropa completo, con el fin de que tras su regreso, se vaya limpio.

Del estado de Tabasco se presenta una ofrenda de la zona de la Chontalpa, donde lo característico es el cacao, un elemento importante que se exhibe y se brinda a la persona fallecida para que disfrute.

La ofrenda exhibe un tejido de las paredes en forma de arco, elaborado con hojas de palma de coco tejida y está dividida en tres pequeños niveles: el primero que significa la santidad, donde se colocan imágenes de los santos de iglesia que veneramos y que son intercesores.

En el segundo se colocan las imágenes de los difuntos y en el tercero destacan los alimentos que en vida disfrutaban.

Las ofrendas estarán abiertas hasta el próximo 6 de noviembre en el recinto situado en la zona de Coyoacán.

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