Intemperismo y vandalismo afectan el arte rupestre en Oaxaca

Notimex

México, 01 de enero de 2016.- En el Sur del Istmo de Tehuantepec hay una docena de sitios con arte rupestre que pese a constituir importantes vestigios históricos cerca de la mitad presenta problemas por causas antropogénicas, principalmente por vandalismo o naturales.

El investigador Fernando Berrojalbiz explicó que se busca apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para el rescate y la protección de esos lugares, pues la lluvia ha afectado el soporte rocoso de las pinturas que al parecer provienen del Posclásico Tardío y se producen desgajamientos que las destruyen.

Comentó que hasta el momento ninguno de esos sitios ha sido preparado, organizado o adecuado por el INAH para el turismo. No tienen vigilante ni instalaciones y, por fortuna, muchos son de difícil acceso o poco visibles, lo que los protege.

El académico de la sede oaxaqueña del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) subrayó que en Oaxaca la cultura y la riqueza histórica van más allá de los valles centrales y de imponentes ciudades prehispánicas.

En la docena de sitios con arte rupestre registrados por Berrojalbiz Cenigaonaindia como parte de una investigación en proceso hay un común denominador: ese arte, pintura en su mayoría, parece no corresponder a épocas diferentes, sino tener “unidad” y provenir del Posclásico Tardío.

En un comunicado, explicó que ese hecho puede relacionarse con la llegada de un contingente numeroso de zapotecas que se trasladó desde el Valle de Oaxaca y conquistó y pobló esa parte del Istmo.

Lo hizo con su bagaje cultural, incluido un sistema de escritura o registro, plasmado en los códices de estilo Mixteca-Puebla, de gran tradición iconográfica y estilística, presente hoy en día en la entrada de cuevas poco profundas y paredes rocosas de difícil acceso.

Esas expresiones artísticas se encuentran en un variable estado de conservación y alrededor de la mitad de los sitios presenta problemas por las causas antropogénicas referidas.

El arte rupestre es una de las expresiones humanas artísticas más antiguas y está presente en todo el mundo. Su nombre proviene de su principal característica: su adaptación a la naturaleza, es decir que está hecho en las rocas, cuevas, acantilados u otro tipo de formaciones rocosas, explicó el experto.

Como parte de la investigación iniciada en 2008, a raíz de su incorporación a la sede en Oaxaca del IIE, el doctor por la Facultad de Filosofía y Letras en el Programa de Antropología ha estudiado áreas ya conocidas y otras descubiertas por él en el sur del Istmo.

En la mayoría de ellos la técnica empleada por los antiguos mexicanos fue la pintura, sobre todo de color rojo (posiblemente de óxido de hierro, aunque “estamos en espera de tener confirmación por análisis de pigmentos”). También hay otros lugares con grabados, tallado sobre roca y, aún menos, que poseen ambas técnicas.

De manera recurrente las pinturas se localizan en “abrigos”, es decir sitios poco cobijados de la intemperie como cuevas poco profundas, donde se pueden observar con la luz del día o paredes rocosas en lo alto de cerros.

Otro común denominador es que se encuentran muy cercanas a cuerpos de agua, ya sea ríos, manantiales u ojos de agua.

Ubicado en lugares de difícil acceso, el arte rupestre se plasmó en espacios que en algunos casos siguen siendo de culto o sagrados para las comunidades, precisó Fernando Berrojalbiz.

En la piedra los autores plasmaron tres temáticas principales: ofrendas o peticiones que, de manera lejana, recuerdan a los exvotos que hasta la actualidad se hacen en santuarios católicos, motivos relacionados con los gobernantes y sus sistemas simbólicos, que tienen que ver con cuestiones religiosas o mitológicas, con su cosmovisión.

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