Frío en Yacochi: privilegio del sagrado Zempoaltépetl

Citlalli López

Oaxaca, Oax., 4 de enero de 2016.- Un velo espeso se eleva paralelo al alba, entre la bruma rezagada, fulguran siluetas. Su ágil andar va abriendo camino en una carrera contra el gélido aliento que desde arriba lanza el Zempoaltépetl.

El amanecer se abre a las actividades diarias en esta agencia perteneciente a Santa María Tlahuitoltepec. El sol se asoma entre cerro pero no calienta, impedido por la humedad generada por la llovizna.

Un gorro tejido, dos suéteres, pantalón y botas cubren del frío a Leonila Mejía Granados, su menudez está acentuada por un gabán de lana que la cubre desde los hombros hasta sus tobillos.

El verdadero frío –señala – aún está por venir, lo dice sin queja, pues para la comunidad Ayuuk, el frío es parte de su ser, la esencia que les da vida, el privilegio de ser abrazados por el aliento del Zempoaltépetl, considerado lugar sagrado.

“Vienen abrigados, aunque el sol está hace frío, el estamos en una de las comunidades más altas de la región mixe, el Zempoaltépetl está a tres horas, por eso es que hace mucho frío”.

Desde la cosmovisión del pueblo de Yacochi, el cerro es sagrado porque es la punta más alta de los mixes, la más cercana al cielo, la más cercana a Dios.

Así, el frío se vuelve don y es benévolo con sus hijos que ante la pobreza visten ligero; en cambio, para quienes son ajenos a la población el frío hace estragos. En la cara, la caricia del viento parecen navajas que se clavan. Las piernas se entumen, se vuelven pesadas al andar. Los dedos de las manos se tuercen. La respiración duele al pasar.

El Zempoaltépetl, en náhuatl las veinte montañas, es el pico más alto ubicado en el noreste de Oaxaca. Aquella zona es considerada una de las regiones geológicas de mayor antigüedad en el territorio mexicano y también un ser lleno de mitos y leyendas por el paso del “Rey Condoy” o “rey bueno”.

Los al terminar abril y los últimos días de diciembre, el cerro se vuelve uno de los lugares más visitados. En estos dos meses, cientos de personas llegan a pie hacia la punta del lugar en donde, en ocasiones se alcanza a ver el Pico de Orizaba.

“Ahí van las personas a pedir lo que quieren, que les vaya bien, que les de salud, que les vaya bien con la cosecha, cuando ya no ves una salida a los problemas vas ahí”.

Es así que en estas temporadas cientos de personas se dan citas a las faldas del cerro del Zempoaltépetl para poder ahí realizar sus peticiones de inicio de año.

 

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