Donají, el ‘alma grande’

Miles de personas disfrutan de la leyenda Donají, la noble princesa que ofreció la vida por su pueblo

 OAXACA,  Oax.  El misticismo invadió la noche del domingo cada espacio del auditorio, en la Rotonda de la Azucena, se desarrollaba una de esas incansables y encarnizadas batallas entre mixtecas y zapotecas, producto del enfrentamiento por la lucha del territorio. Un guerrero es herido, se trata del príncipe Nucano, heredero del poderío mixteco.
Donají, compasiva, lava sus heridas y le ofrece su cuidado e intercede para que sea liberado, sembrando en él un sentimiento de amor profundo que los llevará a lograr la paz entre sus pueblos.

Este sentimiento entre Nucano y Donají logra su cometido, mixtecas y zapotecas logran la paz, sin embargo, hubo una condición; Donají sería entregada y llevada a Monte Albán, y si por alguna razón el rey zapoteco no respetaba los tratados, la princesa sería sacrificada.

 Durante días y noches, la tristeza de Donají aumentaba, su corazón le pedía defender el honor de su pueblo. Una noche en que los mixtecos dormían confiados, la princesa zapoteca piensa que es el momento de escapar y envía a una de sus damas a dar el recado de que era la ocasión propicia para tomar Monte Albán.

 Los zapotecas llegan al lugar dándoles muerte a los guardias mixtecos sin poder defenderse. Una estela de luz atraviesa el escenario, se trata de la señal de que Donají sería rescatada. La princesa se disponía a huir, cuando los guardianes mixtecas la apresaron, para desahogar su ira cortaron de un solo tajo su cabeza, pintando de carmesí las aguas del Río Atoyac.

 Finalmente mixtecas y zapotecas fueron pueblos hermanos.

Pasó el tiempo, un día, un pastor descubrió un hermoso lirio a la orilla del Atoyac, cuya frescura y brillo permaneció por muchos días. Se trataba de una señal del lugar donde yacía la mártir princesa, en cuya cabeza había enraizado un lirio.

 Según la historia, los restos de Donají y su amado descansan en el antiguo convento de Cuilapam de Guerrero.

Su rostro, con el lirio emergiendo de su oído se convirtió en una imagen icónica que da identidad al Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez.

 En un ambiente de fiesta y contagiados con esta historia de amor, que no se sabe si es mito o leyenda, miles de personas despidieron la noche con nutridos aplausos.

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