Las comunidades como aulas de música en Oaxaca

Paola Flores

OAXACA, OAX. La música oaxaqueña caracterizada por su diversidad cultural busca dar continuidad a la ejecución de la música de cuerdas de tradición oral, a través de cursos intensivos denominados Auto Modelo técnica de enseñanza vinculada al proyecto Etnografías de las Culturas Musicales de Oaxaca (ECMO).

ECMO, un proyecto único en el país, es coordinado por los maestros Rubén Luengas y Sergio Navarrete como parte de los cursos intensivos que Instrumenta Oaxaca 2016 ofrece.

“En un recorrido por las comunidades de las ocho regiones se llegó al diagnóstico de la diversidad en la música del estado, este viaje nos ha mostrado que en Oaxaca hay dos tipologías: la música transcrita y la música de la transmisión oral”, comentaron los expertos.

El ECMO tuvo como propósito obtener un diagnóstico de expresiones de las distintas etnias del estado con el fin de proponer políticas musicales.

Los investigadores explicaron que es en los eventos como bodas, velorios y festividades donde la comunidad se convierte en aula de estudio, donde el joven o el niño queda atrapado ante la magia musical que embarga las colectividades y esto es muy distinto al método tradicional con clases de solfeo.

En este sentido el proyecto configura un mapa de músicas y tradiciones que ahora pueden ser identificadas, estudiadas preservadas y difundidas, revelaron los comandantes de este proyecto.

“Queremos despertar la inquietud en los jóvenes para que busquen e indaguen y con las herramientas y técnicas metodológicas que les damos, puedan descodificar la música y plasmarla en una partitura y así todo este valioso legado no se pierda”, comentó el etnomúsico Rubén Luengas.

Con conocimiento de su cultura y su lengua se busca generar un equilibro entre las generaciones de música escrita y música de transmisión oral y así conformar un archivo de las culturas para Oaxaca.

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“La selección de estos jóvenes fue una exploración de campo bastante extensa a través de las ocho regiones del estado, esta es la oportunidad de no limitarse a ser una sola escuela de música, sino generar 570 escuelas, tomando como referente el número de municipios que conforman la entidad” agregó Daniel Berna director del Centro de las Artes de San Agustín Etla, lugar que es sede de este evento.

Algunos de los niños y niñas participantes manifestaron que particpar en este proyecto es una forma de salvaguardar la música de sus pueblos.

Quetzalli Pérez Salvador, orignaria de Tlahuitoltepec:

“Estamos aprendiendo a trabajar en equipo, a escuchar canciones de otras regiones”

Denny Flor Tomás Rodríguez, de Tamazulapam en la Sierra Norte

“Tengo 11 años y empecé a tocar el violín desde los ocho años, me gusta lo que estamos haciendo aquí..”

Gualberto Hidalgo Buenavista  de San Mateo del Mar

“Estoy muy agradecido por poder participar en el rescate de la música tradicional, porque hay muchos pueblos donde se está perdiendo..”

Luego de presentarse los 6 alumnos a cargo de la violinista japonesa Rie Watanabe y la etnomusicóloga Patricia García que conforman esta “música de cuerdas” de tradición oral, es decir, música de violín, bajo quinto, jaranas y mandolinas interpretaron piezas originarias de sus respectivas comunidades.

Sumando esfuerzos y recursos, se pueden lograr estas grandes acciones que a mediano plazo pueden rendir frutos y confabular a todas estas culturas en una misma expresión que nos represente como oaxaqueños, explicaron los encargados.

Para finalizar declararon que la Verde Antequera podría ser el único estado en la Republica que contaría con un diagnóstico científico de su etnografía musical, sabiendo cuándo, cómo y por qué se toca una pieza, “tener esa información documentada representa un gran privilegio”, aseguraron, ya que es en la música donde en momentos difíciles se puede encontrar un rescate social.

 

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