“Me daban con todo, me echaban gasolina”: policía herida en Nochixtlán

Policía narra en Senado versión sobre el enfrentamiento en Nochixtlán

Rocío Flores

OAXACA, Oax. Luisa, integrante de la Policía Federal se presentó como madre de dos hijas, narró en el Senado ante integrantes de la Comisión Especial de Seguimiento del caso Nochixtlán su versión sobre los hechos ocurridos en esa población mixteca hace exactamente dos meses.

De acuerdo al testimonio que rindió este jueves en el Senado de la República, el  grupo de policías federales recibió la orden a las cinco  de la mañana  que teníamos que salir hacia la caseta para desalojar a los manifestantes.

“Hicimos dos paradas y continuamos más tarde como a las siete de la mañana,  avanzamos de pie y sacamos nuestro escudo; nos decían civiles que habían tráileres atravesados avanzamos un buen tramo para llegar a Nochixtlán”.

Iban adelante de nosotros los policías estatales. Al llegar al pueblo ya había llantas.

Llegando nos empezaron a  aventar cohetes y piedras y los estatales se fueron hacia el pueblo, nosotros nos fuimos hacia la caseta, hicimos una línea pero ya los estatales no podían contener las agresiones, eran golpeados porque superaban en números los pobladores.

Sonaban las campañas para que la gente del pueblo se acercará, no nos dio tiempo de seguir hasta la caseta.

Según la versión de otro de sus compañeros eran alrededor de seis mil.

“Nos siguieron aventando bombas molotov  y seguíamos conteniendo la agresión pero ya habían heridos de cohetones en los pies, cuando al aire, como a las 8 u 8:30 empezaron a lanzar balas al aire, se escuchaba desde lejos…nos  quedamos sorprendidos porque no esperábamos que nos recibieran así.

Luisa refiere que después se empezaron a escuchar más cerca las detonaciones y corría por el panteón y se escuchaban las detonaciones en el panteón, cuando empezaron a caer los heridos de bala.

Nuestros  compañeros empezaron a gritar ¡me dieron ayúdenme!

Hubo un momento que se escuchó mucho las detonaciones y nos tiramos al suelo para que no nos tocaran balazos.

Como a las 11 más o menos ya estábamos cansados llegaron los gendarmes y ellos se quedaron a contener porque no habíamos ni comido ni tomado agua.

Los pobladores atravesaron camiones  otro tráiler para que ya no ingresáramos. Empezaron a llegar muchos pobladores y nos  daban con todo, nos superaron en número.

Cuando nos preguntaron  si teníamos gas lacrimógeno, nos dimos cuenta que ya no teníamos nada y nos empezamos a retirar rumbo a la carretera a Oaxaca.

Corrimos pero empezaron a caer más compañeros. En ese momento se hizo una valla de contención y yo me quede ahí y nos seguían aventando de todo, habíamos cuatro compañeros ensamblados cuando de repente no los vi, uno de ellos había caído herido.

De pronto me di cuenta que estaba sola y quise irme pero me di la vuelta y me jalaron, eran como 10, y en ese momento veo como agarraron a otro compañero u le daban con todo y a mí también.

Fueron y me echaron gasolina  y aunque uno le gritó que yo era mujer no les importó.

“Me quitaron guantes, me lo quitaron, una maletita donde llevaba mis teléfonos, me dieron patadas en la cara”.

La policía admite que uno de ellos insistió que era mujer y la fue a levantar, la llevó a una ambulancia y  ahí les gritaban que los querían linchar.

Posteriormente fueron trasladados a la iglesia del pueblo donde recibieron atención médica.

Relata que las mujeres del pueblo rompieron los vidrios para bajarme, se acercó uno de ellos y me dio machetazos en la pierna. Gracias a dios no me cortó la pierna.

En algún momento los pobladores intentaron llegar a la iglesia relata la mujer policía “en ese momento la enfermera nos quitó el suero porque dijo que nos iban a linchar, metí a mi compañero en un mueble, moví un mueble pegado a la pared…nos quedamos sin hacer ruido, se quedó todo en silencio”.

El padre intervino minutos después relata Luisa  “nos dijo: “No se preocupen ya los calme dijo el padre, les dije que respetaran la casa de Dios”.

Finalmente narra que llegó a la Iglesia del pueblo donde recibieron atención médica y posteriormente tras una negociación y con la intervención del titular de la Defensoría de los Derechos Humanos lograron su liberación.

 

 

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