Una limpiadita, una forma de vida

Citlalli López

OAXACA, Oax. “Una vez me encontré a una muchacha llorando, le pregunté porque lloraba y me respondió que tenía problemas. Me trató de dar un billete de 20 pesos, pero no lo agarré y le dije que lo dejara así, se empezó a reír, y me dijo que por un momento le había hecho olvidar su problema”, relata José Manuel.

Sobre el Periférico de la capital oaxaqueña, el semáforo cambia de verde a rojo. Decenas de coches quedan en medio de un micro mundo que por 40 segundos se mueve alterno a los empleos que se desempeñan en oficinas, tiendas o establecimientos.

José Manuel trabaja en el crucero que forma Lázaro Cárdenas y Periférico. En menos de un minuto limpia de tres a cuatro parabrisas por los que recibe de 5 a 15 pesos en total.

Cuando el día es bueno culmina su jornada con 300 pesos, cuando está bajo 150 como mínimo.

A simple vista podría considerarse que su trabajo le permite dinero fácil, sin embargo la labor lleva sus riesgos y sus trabas.

“Un semáforo dura como 40 segundos, limpio tres carros. Entre los riesgos hay personas que vienen molestas, no quieren que les limpies el carro y te lo avientan”.

El hombre lleva más de 16 años limpiando parabrisas, sus inicios fueron en el Parque del Amor, cuando aún pasaba el tren. En ese entonces tenía solo 12 años, su incursión en este mundo de limpiaparabrisas inició por ayudar en casa, ya que su mamá era madre soltera, ella salía a lavar y planchar ropa, mientras que él a escondidas salía a buscar dinero para el sustento diario.

El semáforo cambia nuevamente, José Manuel corre hacia los vehículos, todos niegan con la cabeza o suben el vidrio con sus rostros inexpresivos. En este crucero son cinco las personas que se desarrollan en distintas actividades comerciales y de servicio; una familia que hace malabares disfrazada de payasitos, un vendedor de chicles y el limpiaparabrisas.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.