Programas para detectar terroristas en aeropuertos de EU han fracasado

Notimex

LOS ÁNGELES. Informes oficiales de la Administración de la Seguridad en el Transporte (TSA) no respaldan a los programas del gobierno de Donald Trump para detectar terroristas, afirmó hoy aquí la Unión de Libertades Civiles de América (ACLU, por sus siglas en inglés).

Los propios reportes internos de TSA no apoyan un programa para detectar terroristas a través de sus acciones o indicios verbales y todo ello no está apoyado por los estudios citados por la Administración de Seguridad del Transporte y puede ser utilizado para orientar a las minorías, aseguró la ACLU.

Esa es la conclusión alcanzada por la ACLU después de que el grupo demandó con éxito a la TSA para recolectar más de 12 mil páginas de informes y estudios utilizados por la agencia de seguridad para defender la eficacia del programa.

La demanda fue presentada en 2015 luego de que la TSA no respondió a una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información, aseguró la ACLU.

“Los registros incluyen numerosos estudios académicos y artículos que socavan directamente la premisa del programa”, dijo la ACLU en un informe publicado el miércoles.

“La literatura científica en los propios archivos de la TSA refuerza que la detección del engaño es intrínsecamente poco fiable”, indicó.

“La detección de la conducta no es agnóstica y, a diferencia de la tecnología, no se vuelve obsoleta cuando el adversario desarrolla una nueva arma o táctica”, dijo el portavoz de TSA, Bruce Anderson.

En el centro de la controversia está el Programa de Detección de Pasajeros por Técnicas de Observación de la TSA, conocido como SPOT.

El programa está diseñado para atrapar a terroristas potenciales mediante el despliegue de oficiales especialmente entrenados – algunos vestidos con ropa casual – para cuestionar a los viajeros y buscar señales de estrés, miedo o engaño.

La TSA ha gastado más de mil millones de dólares desde que el programa fue lanzado en 2007 para desplegar cerca de tres mil agentes de detección de comportamiento en 176 de los más de 450 aeropuertos de Estados Unidos.

Esta no es la primera vez que el programa ha estado bajo fuego. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno dijo en 2013 que un estudio que el Departamento de Seguridad Nacional confió para validar el programa era defectuoso y no concluyente.

La ACLU ha señalado que la literatura académica producida por la TSA para apoyar el programa, de hecho, muestra que hay fallas en la premisa de que las señales físicas pueden apuntar a un mentiroso.

“A pesar de décadas de esfuerzos de investigación para maximizar la precisión de los juicios de engaño, las tasas de detección rara vez se mueven”, según un estudio ofrecido por la TSA, escrito por profesores de la Universidad Cristiana de Texas y la UC Santa Bárbara.

Los documentos recibidos por la ACLU sugieren que algunos oficiales de detección de comportamientos pueden haber atacado a minorías, incluyendo a los latinos y los viajeros de Medio Oriente, para realizar interrogatorios y exámenes adicionales.

Citó investigaciones sobre perfiles raciales en Miami, Chicago y Honolulu.

Pero la determinación de si los oficiales de la TSA eran culpables de discriminación racial era difícil en algunas investigaciones porque la TSA no sigue la pista de la raza o etnia de los viajeros cuestionados bajo el programa de detección de comportamiento.

Hugh Handeyside, abogado de personal de la ACLU, dijo que los documentos fueron recopilados para ponerlos a disposición del público para presionar a otras agencias gubernamentales para que investiguen y eliminen el programa.

“Ahora estamos poniendo la pelota en la corte del Congreso y el tribunal de otras entidades de vigilancia para tomar medidas”, finalizo.

 

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.