Perece el río Atoyac

Foto: Archivo

Citlalli López

OAXACA, Oax. Sobre la ribera se extiende una montaña pestilente de basura que gotea hacia el cauce de aguas negras. Alrededor husmean hambrientos un par de perros famélicos. El calor del mediodía eleva vapores nauseabundos de las aguas residuales que corren sobre el lecho en donde una vez hubo un río.

“Aquí es todo, menos lo que fue”, dice Saturnino quien durante muchos años ha vivido en la Pintores, colonia cercana a lo que hoy es uno de los ríos más contaminados del país, el río Atoyac.

El río es como una herida que cruza Oaxaca. Una llaga que supura aguas negras vertidas por litros. Es guarida de delincuentes foco de infección y basurero.

Entre los carrizos que nacen victoriosos del suelo contaminado, un par de personas se asoma con recelo. Se sienten invadidos en la guarida que utilizan para consumir alcohol. Unos metros más adelante, otros hombres cargan un volteo con arena arrancada a palazos.

A lo largo de la ribera, manchones negros hablan de la utilización de este espacio para la quema de basura.

“Lo que fue un río, hoy es uno de los lugares más insalubres y peligrosos. Aquí, además de que corre agua sucia, es utilizado por los malvivientes para cometer delitos. El paso es muy peligroso de noche y sobre todo para las mujeres que cruzan el río pues es exponerse a todo tipo de actos vandalicos”, señala Saturnino.

Un estudio publicado por el Tribunal Latinoamericano del Agua en octubre de 2016 señala cuatro causas principales de la afectación al río Atoyac: la extracción exagerada de agua superficial para uso municipal y de riego; las aguas residuales de las cabeceras municipales y otras localidades mayores a 2 mil 500 habitantes; el vertido de afluentes industriales de empresas ubicadas sobre el lecho del río o cercanas a éste que liberan sus residuos líquidos sin tratamiento previo.

De acuerdo con una denuncia de Greenpeace formulada en 2014, el 78 por ciento de la industria asentada en la cuenca del Atoyac no cumplió con lo establecido en la NOM-001 para metales pesados en el agua, y 74 por ciento de las industrias presentó niveles de toxicidad altos, además de la actividad no regulada de empresas que extraen material pétreo del lecho del río.

En las últimas décadas, el nivel de contaminación del río se ha elevado de tal manera que la organización ambientalista Greenpeace lo ubicó como un río tóxico.

 

 

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.