Citlalli López

OAXACA, Oax. El crecimiento de la mancha urbana en torno al río San Felipe devoró su cauce y margen en más de un 50 por ciento.

Lo que fue un río con 15 metros de ancho, en algunas partes quedó reducido a menos de cinco metros.

La invasión al río incluso tiene carácter legal ya que muchos de las personas propietarias de las viviendas asentadas sobre la ribera del río cuentan con escrituras avaladas por notarios y reconocidas por autoridades municipales.

“Si hablamos de los afectados, Conagua es parte de éstos afectados por una invasión que incluso tuvo carácter legal porque hay personas con escrituras avaladas por notarios y reconocidas por el municipio”, señaló el director de la Comisión Nacional del Agua, César Alfonso Lagarda lagarda.

Por ley, los ríos deben de tener una zona de amortiguamiento de 10 metros de cada uno de sus lados. Pero estos márgenes fueron pulverizados por viviendas, algunas de éstas construidas por personas que estuvieron en la función pública.

Para determinar el tamaño del margen en el que se pueden asentar viviendas se hace un análisis de la marca más alta dónde corrió el agua en algún momento de la historia de ese arroyo.

Todo ello es cauce federal más una zona llamada de protección que son de 10 a 20 metros en cada lado del río.

De acuerdo con un diagnóstico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), 162 mil kilómetros cuadrados del territorio nacional son susceptibles de inundarse debido a que las viviendas invadieron los cauces de ríos y arroyos.

En el caso de Oaxaca, la Conagua dijo desconocer el dato preciso, pero indicó que todas las viviendas que han sido afectadas por inundaciones en años anteriores de alguna manera invadieron y hasta modificaron el cauce natural del río.

 

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