Patricia Briseño

OAXACA, Oax. La refinería Antonio Dovalí Jaime de Petróleos Mexicanos (Pemex), en el puerto de Salina Cruz, reinició la fase de pruebas de arranque de la planta después de varias semanas de mantenimiento a sus instalaciones, comentaron vecinos de la localidad porteña del Istmo de Tehuantepec.

Los pobladores de Boca de Río, asentamiento colindante a las instalaciones de Pemex,  están enterados de que las calderas y mecheros ya están prendidos, además de que esto se observa desde cualquier punto de la ciudad.

En su momento la empresa reconoció que los fenómenos hidrometeorológicos y los sismos  de agosto y septiembre disminuyeron sustancialmente la capacidad de refinación, “por debajo de lo programado”; las contingencias por estos eventos originaron el paro de la producción.

Un mes después, en octubre, la refinería Dovalí Jaime recibió dos turbogeneradores procedentes de la República de Eslovenia como planta de  energía eléctrica para los equipos dinámicos existentes en las plantas de proceso de la refinería.

“Las tareas de mantenimiento a la planta no ameritaron la suspensión de labores dentro del complejo petroquímico, donde trabajan más de tres mil personas”, comentó Jacinto Garrido, regidor de Economía y Turismo de Salina Cruz.

Sostuvo que en las etapas de mantenimiento, rehabilitación, limpieza y acarreo trae la contratación de empresas externas, desde constructoras hasta camiones de volteo,  que favorecen la vida económica del puerto, afectado recientemente por los temblores de septiembre”, informó

Rechazó que la suspensión parcial de la refinería aqueje la vida cotidiana y económica del puerto salinacrucense, pues aquí también está instalada la Décima Segunda Zona Naval Militar, que junto con su  hospital y su astillero, emplea a casi cinco mil personas de manera directa e indirecta.

“No hay que olvidar que en este puerto se construyen los barcos de la flota de la Semar, lo que representa una importante fuente de empleo, no sólo para los habitantes de región sino en el sureste”, asentó el regidor.

De su lado, Mariana Saynes, habitante de esta municipalidad consideró que la vida del puerto no se paraliza por el mantenimiento cotidiano que Pemex realiza a su maquinaria, pues los pobladores del lugar además de laborar en la planta, lo hacen dentro de las instalaciones de la  Secretaría de Marina, así como en los servicios turísticos y el comercio del Istmo y la Costa oaxaqueña.

Se espera que conforme transcurran los días se normalice la producción de derivados.

“Los próximos días se normalizará la actividad, esperemos que no se presente otro incidente”, comentó un trabajador de la petrolera, también habitante de Boca del Río.

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