Día de la Enfermera: historias de vocación y empeño

Foto: ilustración
Sayra Cruz

OAXACA, Oax. Sin vocación no hay enfermería, un ejército de mujeres y ahora hombres que incursionan en esta noble profesión, la cual requiere de educación, empeño, desvelos y superación para tratar con las y los pacientes de los diversos hospitales y clínicas de Oaxaca.

Son mujeres y hombres quienes forman parte de esta atención primordial, aunque lo enfrenten con carencias por la falta de inversión de los sistemas de atención como los Servicios de Salud de Oaxaca, pues al personal le hace falta hasta una gasa o jeringas en su trabajo diario.

La enfermería está presente desde el momento en que nace una persona hasta la muerte, el personal de esta área es quien los despide o avisa a los familiares.

En los Servicios de Salud hay un aproximado de cinco mil 088 enfermeras y enfermeros, sumando caso nueve mil 258 de todo el sector salud, un número deficiente para la atención que demandan los pacientes.

La jefa de Enfermería del Hospital Civil, Dolores Sosa, dijo que en este nosocomio hay 608 personas, número insuficiente para la atención, arrastrando así el déficit en este personal.

Cada 6 de enero se celebra el Día de la Enfermera en México.

Miriam Ruiz, tiene el rango de enfermera de Piso en el Hospital General de Zona número 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), le hacen falta tres para jubilarse.

Han pasado 24 años con dos quincenas, relata desde una de las oficinas administrativas de este nosocomio, localizado sobre la calzada Héroes de Chapultepec.

Miriam declinó por ser profesora y por azares del destino su camino la desvío a la enfermería, “cuando yo empecé en el servicio social me dio cuenta que es una profesión maravillosa”.

Ingresó a este trabajo en el nivel técnico, pero no conforme con eso se preparó en la rama de intensivista, después realizó la licenciatura para escalar de nivel. Sus dos hijos han seguido sus pasos para dedicarse con total vocación a sus actividades.

Entre sus recuerdos hay muchos, pero hay uno en especial que se ocurrió en el año 2000, “tuve la fortuna, yo todavía estaba de auxiliar de Enfermería, estaba esperando mi transporte donde era la Volkswagen y en eso un taxista me empieza a hacer señas, estaba con mi compañera Paty que ya falleció, el taxista me dijo que abriera la puerta y la paciente ya estaba teniendo al bebé, fue desesperando porque no llevas nada”.

Por otro lado, Yolanda Sánchez García de 38 años, también ha formado su propia historia, es encargada del área de Lactantes del turno vespertino del Hospital Civil, enfrenta los faltantes de su área porque de manera constante que quedan sin jeringas, apósitos, entre otros.

La mujer se dedicó a esta profesión en memoria de una de sus hermanas, quien estudió esta carrera pero una accidente automovilístico le arrebató la vida.

Yolanda tiene 23 años de servicio, es originaria de Tehuantepec y entró con el nivel técnico, ya casada estudió la preparatoria y después se especializó en Pediatría.

“Antes nada mas entrabamos con secundaria, es bonito superarse, siento que para ser enfermera tienes que ser noble en el aspecto de cuidar a los otros, en Pediatría cuidamos a los tesoros de las mamás”.

Yolanda está en un área donde hay 27 recién nacidos y hasta de dos años, son cinco enfermeras las que atienden, aunque hay déficit importante lo que representa una carga de trabajo para el personal.

“Ahorita no hay con que trabajar, tenemos que conseguir en otros servicios, tiene que ver que falta y gestionar”.

Pese a todo lo negativo, ella ama su profesión, y señala que si volviera a nacer elegiría ser enfermera.

Un dato característico de este personal son las copias que utilizan sobre la cabeza, las líneas que tienen miden el nivel de preparación que tienen las enfermeras y enfermeras.

 

 

 

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