Caravana Migrante continúa su ruta pese a eventual deportación

Foto: Jorge Luis Plata
Patricia Briseño

OAXACA, Oax. Más de mil personas centroamericanas participantes del Viacrucis Migrante 2018, en su ruta a la frontera norte de México con Estados Unidos, acordaron avanzar en su recorrido, a pesar de las complicaciones en su traslado y la eventual deportación por parte del Estado.

En su cuarto día de estadía en el municipio de Matías Romero, en el Istmo de Tehuantepec, el grupo determinó continuar con su desplazamiento hasta la ciudad de Puebla, donde habrán de recibir asesoría jurídica binacional  para acogerse al asilo en México o la Unión Americana.

“El grupo (de migrantes) será informado de las posibilidades o no del refugio; posteriormente serán ellos quienes decidan si continúan o se desisten de seguir caminando”, comentó Rodrigo Abeja, de la organización “Pueblos sin Fronteras”.

Precisó que de los mil 500 centroamericanos que llegaron esta semana a tierras oaxaqueñas, 300 hombres consiguieron subirse al ferrocarril conocido popularmente como La Bestia, en el tramo que cruza por Matías Romero.

“Algunos se reportaron hoy desde Puebla, e incluso la Ciudad de México”, dijo.

El grupo de desplazados –en el que están unas  500 mujeres y unos  50 menores de edad—están concentrados en las  instalaciones del Estadio Ferrocarrilero, a donde llegan los habitantes de Matías Romero con comida preparada.No obstante, las necesidades de agua, ropa, pañales y leche quedan rebasadas por el grueso contingente.

En las últimas horas, personal médico de guardia de la Secretaría de Salud atendió a un niño con síntomas de sangrado, al que reporta estable.

«La dependencia junto con la Cruz Roja Mexicana se encuentran en  alerta para brindar la atención médica a las mujeres embarazadas, hombres, niñas y niños que conforman esta  caravana”, informó la dependencia estatal.

Alrededor del mediodía los habitantes de Matías Romero sirven guisados a los marchistas que huyeron de Honduras y otros países de la región, como Guatemala y El Salvador.

La sociedad civil se desprendió de los víveres de su despensa y olvidaron —por un rato—sus propias preocupaciones como damnificados del sismo de septiembre.

“Este es un desplazamiento forzado de los países del triángulo norte de Centroamérica, debido a la violencia brutal que se vive en Honduras”, reiteró el activista e integrante de la dirección colectiva de Pueblos sin Fronteras.

“Esta caravana no representa una afluencia masiva de personas o una amenaza de seguridad en los cruces fronterizos”, aseguró.

Finalmente comentó  que este jueves espera que prosperé la colaboración gratuita de operadores de autobuses que los lleven a Puebla, de lo contrario, continuarán caminando.

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