Foto: Agencia Informativa Conacyt

Notimex

CIUDAD DE MÉXICO. Con la aplicación de una tecnología denominada Shellnurse, la  diversas cooperativas pesqueras trabajan en el desarrollo de módulos de plástico rellenos de valvas (conchas de moluscos bivalvos), que funcionan como arrecifes artificiales para fomentar el desarrollo de la vida marina.

La tecnología denominada Shellnurse, con patente en Japón, disminuye la presión sobre arrecifes naturales y genera espacios para nueva vida submarina. Esto tiene un impacto económico, ya que permite el ecoturismo y disminuye las posibilidades de pesca ilegal al dificultar el uso de redes de arrastre.

La principal característica de esta tecnología es que permite generar las condiciones idóneas para el desarrollo de especies marinas, de acuerdo a la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Para la óptima aplicación de esta tecnología, es necesario desarrollar investigación científica que proporcione conocimiento sobre las condiciones naturales marinas del sitio, así como del comportamiento de las especies que desean favorecer.

Marco Antonio Medina López, investigador del Departamento de Ciencias Marinas y Costeras de la UABCS, destacó que la primera etapa experimental del proyecto finalizó recientemente con resultados positivos.

Esta consistió en la instalación de cuatro módulos de plástico, con dimensiones de 52 centímetros de largo, 31.2 de ancho y 32.4 de alto, rellenos de valvas de almeja catarina (Argopecten ventricosus) en dos sitios de la bahía de La Paz: San Juan de la Costa y Calerita.

Estos lugares tienen condiciones diferentes entre sí. Aunque los dos poseen sedimentos semirrocosos en el fondo marino, el sustrato del primero es más arenoso y en la zona existen menores corrientes marinas, mientras que el segundo es más rocoso y con mayores corrientes marinas.

El objetivo era cuantificar e identificar los organismos que ahí se encontraron después de un periodo de cuatro meses de inmersión.

“Específicamente lo que hicimos fue identificar y cuantificar la fauna asociada a los módulos de conchas, que funcionaron perfectamente para el desarrollo de una gran cantidad de organismos invertebrados”, afirmó Medina López, especialista en taxonomía de invertebrados bentónicos.

El experimento se realizó en dos temporadas del año para comparar la variación de la estructura poblacional de los organismos en diferentes climas.

En la temporada de invierno, en la que se extrajeron dos de los cuatro módulos, uno de cada sitio, y en la temporada de otoño, en la que se extrajeron los dos módulos restantes.

La cantidad y tipo de organismos no varió significativamente en los diferentes climas del año.

“Los resultados fueron el conteo de mil 770 valvas; 980 en Calerita y 790 en San Juan de la Costa. Se encontraron cuatro mil 80 organismos en total; 2 mil 234 en Calerita y mil 846 en San Juan de la Costa, así como 10 diferentes grupos de invertebrados, vertebrados y algas, de los que dominaron los crustáceos.

También identificaron moluscos de importancia comercial y peces pequeños, que pueden dinamizar la cadena trófica.

La segunda etapa de esta investigación consiste en la instalación de módulos de mayor tamaño, de aproximadamente cinco metros de largo, por tres de ancho y tres de alto, con la finalidad de analizar a detalle todo el proceso que ocurre en el hábitat artificial.

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