Foto: archivo
Maira Ricárdez

OAXACA, Oax. Una de las fiestas más esperadas del año por su significado y esplendor, reflejo de las genuinas tradiciones del Istmo de Tehuantepec son las velas Istmeñas, sin embargo este 2018 la vida se modificó y estas imponentes fiestas tradicionales anuales fueron suspendidas en Juchitán de Zaragoza, el municipio más afectado por el terremoto del pasado 07 de septiembre.

Un año atrás estos días eran de alborozo por las compras y preparativos, este 2018 el panorama cambió, casas derruidas y escombro apilado en medio de calles gruesas de polvo, necesidades y el inevitable temor ante cualquier sismo, por menor que sea, es lo que se vive hoy en Juchitán, en donde se determinó hace un par de meses la cancelación de las mundialmente famosas velas, confirmó el promotor cultural y director en diversos periodos de la Casa de la Cultura Juchiteca, Vidal Ramírez.

La vela San Vicente Ferrer, la más gloriosa de la región no tendría razón este 2018, el templo en honor al santo patrón está devastado, las casas de varios mayordomos sufrieron daños o incluso pérdida total, el ánimo de la población está deteriorado.

El daño sufrido en este municipio y pueblos hermanos implica un gran duelo, el luto de un año es necesario, consideró el historiador de Juchitán, “no puede haber derroche de alegría cuando están aún en espera de la reconstrucción de su tierra.”

Agregó que no hay siquiera capacidad hotelera para recibir a los visitantes, ni las condiciones respecto a servicios para recibirles, las calles principales de Juchitán donde pasan cada año los convites, los carros alegóricos emblemáticos de las fiestas, están ocupadas, sucias y deterioradas.

La determinación de cancelar las velas de mayo en Juchitán fue tomada por la sociedad de mayordomos aproximadamente desde febrero, “no estamos caídos, pero sí de duelo por la grave pérdida del pueblo entero”.

El investigador zapoteco Víctor de la Cruz, en su libro La religión de los binnigulasa, establece que las velas tienen un origen sagrado y prehispánico. Cita al escritor oaxaqueño Manuel Martínez Gracida, quien enmarca el origen de las velas hacía finales del siglo XIX, año 1900 aproximadamente.

 

 

 

 

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