Foto: Jorge Luis Plata.
Citlalli López

OAXACA, Oax. La celebración del Día de la Madre nació en 1922 de una idea simple y llana. Una convocatoria lanzada por el periódico Excélsior, ésta de manera textual decía que la finalidad era enaltecer en vida o en memoria a quienes les dieron el ser.

Desde ese entonces la celebración se mantiene como un refuerzo de los estereotipos de género destinados por años a las mujeres, pues en muchos hogares la celebración deriva en una celebración familiar en donde es la festejada en quien recae todo el trabajo doméstico que ello implica.

A lo anterior, hay que agregar que los presentes se dedicar a regalar licuadoras, planchas, vajillas o aspiradoras que remiten a nueva cuenta, a los roles del trabajo del hogar.

Ana María Hernández Cárdenas de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, señala que estas fechas deben ser de reflexión, entre otras cosas, para analizar que tanto se respetan los derechos de las mujeres, quienes en muchas ocasiones desempeñan dos o hasta tres jornadas de trabajo en condiciones de  desventaja en comparación con los hombres, o en muchas ocasiones sin remuneración económica.

 

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