Foto: ilustración
Citlalli López

OAXACA, Oax. Así como la escuela, tener un nombre y un hogar es un derecho de las niñas, niños y adolescentes, jugar también lo es y es fundamental para su desarrollo, segárselo es anticiparlo a la vida adulta.

Fomentar el desarrollo psicomotor, la propia valia de las personas, autoconfianza, por citar algunos, son parte de los aportes que tiene el juego, explica Guillermina Juárez Leyva, directora del Centro de Estudios y Fortalecimiento Comunitario, Mano Vuelta A.C. integrada principalmente por psicólogas y colaboradoras en área de educación, con el objetivo de promover espacios formativos con enfoque de género, feministas, derecho e interculturalidad.

“El juego tiene una importancia o relevancia necesaria en el ámbito psicosocial, aprendemos a construirnos a través del juego, fomentamos nuestro desarrollo psicomotor”.

Sin embargo las escondidas, el bote bateado, stop, andar en bicicleta o patines son actividades que la delincuencia arrancó a la población infantil.

Los espacios públicos como la calle o los parques se volvieron inseguros. Sumado a ello la excesiva utilización de teléfonos celulares y tabletas electrónicas están forjando infancias sedentarias, con problemas graves de interacción personal, agregó Juárez Leyva.

Fue el 20 de noviembre de 1958 cuando la Asamblea General de las Nacionales Unidades aprobó la declaración de los derechos del niño, 30 años más tarde se aprobó la Convención de los Derechos del Niño, que recoge el derecho al juego en el artículo 31.

De manera textual reconoce el derecho del niño al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad, así como a participar libremente en una vida cultural y en las artes, a pesar de ello la niñez cada vez juega menos.

 

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