Procesión del Silencio en la capital de Oaxaca. / Foto: Explora Oaxaca.
Citlalli López

OAXACA, Oax. Además de sus playas, Oaxaca capital es uno de los destinos predilectos de turistas nacionales para pasar la Semana Santa debido a la belleza e historia de sus templos y actividades como la Procesión del Silencio o el recorrido de las Siete Casas, que convoca al turismo religioso.

Páginas de internet especializadas en turismo como mexicoturismo.com.mx establecen a Oaxaca como uno de los sitios más recomendados para visitar, tanto en lo que se refiere a destino de sol y mar, como a puntos para vivir las festividades religiosas.

En el caso de la capital, para este año se estima el arribo de más de 68 mil 286 turistas nacionales e internacionales con una ocupación hotelera por encima del 70 por ciento y derrama económica superior a los 177 millones de pesos, cifras obtenidas en este lapso durante el año anterior.

Como es tradición, la celebraciones religiosas en la capital del estado inician con el Domingo de Ramos: la bendición de las palmas. En los posteriores días se realiza el Santo Viacrucis y la Procesión del Silencio durante el Viernes Santo, la Bendición del Fuego Nuevo y todo culmina con la Pascua o Fiesta de Resurrección. En todas estas procesiones participa gente local y los espectadores son turistas o visitantes que están a la espera de esta manifestación de fe.

Así, las empresas turísticas ya preparan paquetes y ofertas de hospedaje y visitas hacia los puntos emblemáticos.

Previo al arranque de la cuaresma, los paquetes para el turismo van desde 660 pesos por noche hasta 6 mil 550 pesos la noche, dependiendo del tipo de hotel.

Dentro de las actividades más representativas está el cuarto viernes de Cuaresma o de Samaritana denominado así por un pasaje bíblico en el cual una mujer samaritana da agua a Jesús para calmar su sed. Este día se acostumbra a dar aguas frescas y típicas de la región de manera gratuita en todos los lugares públicos.

En el Sexto Viernes de Cuaresma o Viernes de Dolores, se rinde culto a la madre de Jesús colocando un altar en el mejor lugar de las Iglesias casas u oficinas.

El viernes santo se realiza una procesión de carácter luctuoso en el cual se le da el pésame a la Virgen. Quienes participan tanto cargando las imágenes, así como espectadores, mantienen silencio al paso de las imágenes de la procesión. Así se demuestra el respeto a la muerte de Jesús.

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