Foto: Johan Ordonez/AFP/Getty Images

Notimex

GUATEMALA. La impunidad, medida por la relación entre homicidios cometidos y penas de prisión dictadas por ese motivo, se erige como el principal reto en materia de seguridad del presidente electo de Guatemala, Alejandro Giammattei.

Junto a la impunidad, se suman narcotráfico y pandillas para completar los tres retos en seguridad de la entrante administración guatemalteca de gobierno.

Giammattei, postulado por la coalición Vamos por una Guatemala Diferente, ganó la presidencia del país centroamericano en la segunda ronda electoral celebrada el pasado 11 de agosto, cuando superó a la candidata de la Unidad Nacional por la Esperanza, Sandra Torres, por más de 10 puntos porcentuales.

Para vencer esos retos propuso la reaplicación de la pena de muerte, la creación de un Consejo Nacional de Seguridad y la “mano dura” contra el crimen común y el narcotráfico.

En materia del combate a la impunidad, medida con el indicador de que solo en cinco por ciento de los homicidios cometidos se llega a una pena de prisión, el próximo mandatario actuará sin la Comisión Internacional contra la Impunidad (CECIG).

Esta Comisión creada por Naciones Unidas, presentó su informe final el pasado 20 de agosto luego de 12 años de actividad, debido a la intempestiva orden de que cesara sus actividades dada por el presidente Jimmy Morales.

El órgano de Naciones Unidas en el trecho final de sus 12 años en Guatemala, pretendía investigar a José Manuel Morales, hijo del presidente, y al hermano de este, Samuel Morales, por estafa al fisco con actividades no realizadas, lo que motivó la decisión del mandatario.

Así, Giammattei será el primer presidente en una década sin la CICIG, la cual levantó acusaciones de corrupción contra tres presidentes guatemaltecos, pero en la campaña electoral manifestó que prescindiría de esa comisión.

En su lugar postuló la creación de una comisión especial vinculada al Ejecutivo, cuya eficacia fue puesta en duda por InsightCrime ante el hecho de que los más recientes mandatarios guatemaltecos han estado vinculados a acusaciones de corrupción y actividades ilegales.

Para esta fundación que estudia al crimen organizado en América Latina y el Caribe, la ausencia de la CICIG y de la supervisión internacional que representaba, abre la pregunta de si Giammattei podrá debilitar el nexo político que ha impulsado al narcotráfico en Guatemala.

El narcotráfico, en la pasada década, nacionalizó la influencia del dinero sucio, puntualiza.

Por último, cita como tercer reto el de las pandillas, que actúan sobre todo en los barrio marginados de las ciudades guatemaltecas más grandes.

Estima que su actuación no es uno de los problemas más apremiantes, pero acepta que las actividades de estos grupos sigue siendo relevante.

La propuesta antipandillas del ahora mandatario electo combina acciones preventivas con la reorganización de la policía guatemalteca y la organización de las comunidades, formula cuya eficacia comenzará a verse a partir del 14 de enero de 2020, cuando el médico, empresario y político tome posesión.

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