EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Finalmente, como lo habíamos adelantado la semana pasada, el miércoles 5 de agosto, por 31 votos a favor, el Congreso del Estado aprobó, la reforma al Artículo 20 Bis, de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, para prohibir la venta, donación o suministro de bebidas azucaradas y alimentos con alto contenido de calorías, conocido como comida “chatarra”, a menores de edad. La peor legislatura de la historia política de Oaxaca, festinó dicha reforma, asumiéndose estar a la vanguardia de los congresos en el país.

En entrevista con un programa radiofónico de la Ciudad de México, la legisladora que propuso tal iniciativa, no pudo responder a las preguntas que se le hicieron. El titubeo mostró ignorancia supina respecto a la iniciativa que, en algún momento, se sacó de la manga. La aprobación, ignorando las reglas impuestas por la llamada Cuarta Transformación, se hizo sin la consulta obligada a la ciudadanía o a los pequeños o medianos comerciantes afectados. Es decir, se orquestó de espaldas a un importante sector de la economía, que hoy está minada por la crisis de la pandemia.

En los días posteriores a la aprobación de la citada reforma, han llovido cuestionamientos. No respecto a la esencia de la citada ley, que sólo ve una cara de la realidad, sino de su eficacia, operatividad y aplicación. Hay que recordar la ley que prohibía el uso del unicel o la de desechos de residuos sólidos, para aminorar el uso del PET o los popotes, entre otros. Ambas fueron sólo protagonismo y llamarada de petate de la actual legislatura.

Hay quienes se preguntan: ¿Por qué no pronunciarse para que miles de comunidades dispersas en las ocho regiones, tengan agua potable o centros de salud? ¿Que haya un programa alimentario que contribuya a abatir el hambre y la marginación? Una reflexión elemental tiene que ver con los miles y miles de misceláneas y pequeños negocios de los que sobreviven otros tantos miles de oaxaqueños.

Es decir, lejos de proponer iniciativas para reactivar la economía en esta contingencia sanitaria; de reducir su millonario presupuesto, cada vez más oneroso para el nulo trabajo que realizan, la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), cuyo lema es primero los pobres, le apuestan a un mayor deterioro social. ¿Alguien mediamente cuerdo cree que en verdad son los niños, niñas y adolescentes lo que interesa a nuestros y nuestras legisladoras? Obviamente no. No olvidemos que, el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), ha calificado al Congreso local, como uno de los más onerosos e improductivos del país.

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