EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Uno de los rubros más afectados por la pandemia ha sido la educación. A casi seis meses de iniciada la contingencia sanitaria por el Covid-19, el panorama es incierto respecto a cuándo se habrán de reiniciar las clases presenciales. Es evidente que estamos ante un panorama inédito. No son marchas, ni paros locos ni huelga magisterial. Tampoco son sismos o siniestros naturales los que han desarraigado a maestros y alumnos de las aulas. No. Ahora es un gravísimo mal que ha ocasionado más de 60 mil muertes en México.

Las autoridades sanitarias reconocen que debemos acostumbrarnos a vivir con el virus pendiendo sobre nuestras cabezas y adaptarnos a una nueva forma de vida, porque esto va para largo. No valen pues los lamentos y rechazos de aquellos que históricamente van en contra de la política educativa, llevando siempre la contra. Hay que buscar los mecanismos idóneos para que los niños, niñas y jóvenes no resulten afectados, sobre todo en el proceso educativo, ya minado por el rezago de años.

La dirigencia de la Sección 22, ya reconoció que no se sumará al programa “Aprende en Casa”, porque dice que excluye a los maestros. Desde antes, estuvo en desacuerdo con las clases por televisión que instruyó el gobierno federal, con el argumento de que la televisión privada ha atacado al movimiento de la CNTE. También continúa con la visión de que los hogares pobres no tienen internet.

En lo personal me sorprende la diligencia y responsabilidad docente que asume en esta coyuntura el magisterio llamado democrático, cuando existe en Oaxaca un rezago educativo que se remonta a 40 años, por paros locos y movilizaciones. Sin embargo, no le hace falta razón en torno a que hay comunidades que no tienen luz eléctrica y las familias no sólo carecen de radio, televisión, sino, obviamente de internet. Pero tampoco es un argumento válido una jornada de información para oponerse al regreso a clases o diferirlo dos semanas.

Esperamos que más allá de soterradas posturas ideológicas y cartabones socialistas, asuman su responsabilidad. Si la idea es establecer una educación crítica y popular, en donde se privilegie a los pobres y la comunalidad, como se dice en su Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca –el PTEO-, que busquen con las autoridades educativas y padres de familia, el método mejor para no perder clases y, lo peor, cobrar sin trabajar, que es un burdo método de corrupción.

Para su tranquilidad, el binomio maestro-alumno, en mi opinión es irreversible. La educación no se explica sin el mismo. Empero, es delito de lesa humanidad seguir afectando el proceso educativo en estos tiempos que, todo mundo sabe, no son para confrontar o enconar.

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