Redacción con información de Jorge Luis Plata

OAXACA, Oax. Martha Cristina Pérez tiene 45 años, durante toda su vida y por varias generaciones han bordado vestidos y blusas típicas en la comunidad de San Antonino Castillo Velasco, actividad que tuvo que frenar y transformar, en colectivo con otras ocho mujeres debido a la pandemia de Covid-19

El colectivo de ocho mujeres Llamado  “Flores y Pensamientos” detuvo su producción de bordados en vestidos y blusas típicas en la comunidad, ante la prohibición de salir o dejar que personas lleguen al pueblo, lo que limito su comercialización.

Las integrantes de este colectivo tuvieron que transformar su trabajo, pararon de hacer blusas y vestidos, debido a que nadie les compraba, así que con el poco material que tenían elaboraron cubrebocas artesanales y se fueron adaptando a esta nueva normalidad que impone el Covid 19.

Martha cuenta que lo poco ganan lo reinvierten, pero lamenta que gran parte de la inversión que habían hecho, para elaborar blusas para la temporada de Semana Santa y Guelaguetza, quedo parada desde marzo, cuando dejaron de vender debido a los contagios del Covid-19 que en esta comunidad.

Una tarea laboriosa

Hacer un cubrebocas es una tarea laboriosa, dicen las mujeres,  sobre todo porque además de los bordardos, cumplen con las recomendaciones de las autoridades de salud, para que sus productos sean tri capa.

A partir de ahí comienza el bordado de flores que es la figura tradicional de la comunidad, un distintivo único, hecho solo con aguja e hilo y aunque los hilos cambien, ellas no cambian la manera de hacerlo ya que aprendieron de sus antecesoras.

Cada una de ellas borda a su manera e imprime se sello a la prenda que se ha hecho común en los últimos meses. Luz Ruiz Santiago es una de las pioneras de este colectivo, tiene más de 70 años, borda desde los 12  y mantiene el hilado y tejido tradicional, único en esta comunidad. 

El colorido de las flores es lo que distingue a la comunidad, sin embargo este bordado es fuertemente amenazado por la piratería, por lo que piden a visitantes y locales que traten de verificar la calidad de sus productos. “aquí todo es a mano, no usamos máquinas, es identificable la calidad”, comentan. 

Doña Martha y doña Estela concuerdan en decir que ante la crisis en la comercialización de sus productos, han buscado apoyos que el gobierno dice tener para este tipo de casos, pero no han obtenido respuesta, ya que al estar cerrado todo no saben a quién recurrir y ningún plan de gobierno ha llegado para favorecerlas.

Por ello, sugieren que quienes deseen obtener sus productos pueden llevar un paquete que les favorezca a la ciudad si se comunican con ellas a los teléfonos, 951 310 4495 9514618861, ya que de esta manera podrían continuar trabajando y evitar el rezago económico.

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