Foto: ilustración

*La comunidad ha sido una de las más afectadas por el consumo de alimentos procesados

Patricia Briseño

OAXACA, Oax. Al igual que varios pueblos indígenas como medida preventiva ante eventuales contagios por coronavirus, el municipio de Villa Hidalgo Yalalag, en la región Sierra Norte, tomó acciones como cierre de caminos para proteger a su población vulnerable, y decidió prohibir el paso a distribuidores de productos industrializados, con la finalidad de que la población regrese a su alimentación tradicional.

María Isabel Aquino, regidora de Educación de esta municipalidad explicó que la decisión obedeció a que su comunidad ha sido una de las más afectadas por la venta y consumo de productos industrializados.

Durante su participación en el conversatorio El derecho a la alimentación y soberanía alimentaria de los Pueblos Indígenas organizado por el Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción  A.C. (Cepiadet), la regidora informó que la unidad médica rural en esta localidad reporta unos 50 pacientes con  diabetes, sin embargo, tampoco descarta que otros se resistan a cumplir con el control médico porque no quieren dejar de consumir alimentos procesados, pues la asocian a una falsa “calidad de vida”.

Sería un caos que llegara la enfermedad (Covid-19) porque estamos muy mal alimentados. Tenemos a muchos niños con bajo peso, pero una vez que ingresan a la escuela son obesos. Están mal alimentados. Por ello se decidió cerrar la comunidad y prohibir –desde abril—la entrada a los repartidores de muchísimos productos industrializados, explicó Aquino.

A partir esta experiencia comunitaria, la regidora mencionó que si es posible decirle “no” a los productos procesados para darle paso al consumo de productos de la región.

Por su parte, Abelardo César Ávila Curiel, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, apuntó que Villa Hidalgo Yalalag es un ejemplo de la problemática extendida por la mayoría de comunidades indígenas del país, donde alimentos producidos en la propia localidad son desplazados por otros ultra procesados y bebidas embotelladas.

Subrayó que la mala alimentación surge de varios factores entre los que figuran la desvalorización de los productos alimenticios locales, empezando por el maíz y el frijol, y también por las políticas públicas neoliberales.

A su vez, Alejandro Calvillo Unna, director de la asociación civil Poder del Consumidor destacó que, en América Latina, México es el mayor consumidor de tales productos, y entre los estados, Oaxaca y Chiapas figuran entre los mayores consumidores de refresco, lo cual se refleja en problemas de salud pública por diabetes y obesidad.

Y dio el ejemplo de un estudio realizado, con el apoyo del Instituto Nacional de la Nutrición, en el municipio de Chilapa en la montaña de Guerrero, donde el 60 por ciento de los menores de edad declararon que habían incluido en su desayuno bebidas azucaradas, y un porcentaje igual del alumnado de primaria, secundaria y preparatoria, declararon haber consumido en día anterior, tres veces o más, bebidas azucaradas.

El encuentro, moderado por Yásnaya Aguilar Gil, integrante de organización Colegio Mixe (Colmix), concluyó que luego del incremento en el consumo de “alimentos” ultraprocesados, conocidos como “chatarra”, en pueblos y comunidades indígenas, desde hace varios años registran problemas de salud como diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad (comorbilidades), que los vuelve vulnerables ante la pandemia de la Covid-19.

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