Patricia Briseño

OAXACA, Oax. Colectivos ambientalistas, organizaciones sociales y académicos de una veintena de países expresaron su apoyo a la autoridad municipal y comunal de San Miguel Chimalapa en su demanda de que el gobierno federal no otorgue el permiso de exploración a la empresa minera canadiense Minaurum Gold en el territorio de la selva zoque, en la zona oriente del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.

El Manifiesto Internacional en Defensa de la Selva de los Chimalapas refirió que “la defensa de las selvas del mundo se vuelve una responsabilidad global en tiempos de emergencia ambiental y climática”.

Consideró el papel ecológico de la selva como un ecosistema “fundamental para el equilibrio planetario y, por lo tanto, son territorios claves para disminuir los impactos de los cambios globales, incluido el cambio climático”.

“Son grandes reservorios de agua dulce y permiten fijar cantidades de dióxido de carbono muy superiores a las de otros lugares”, añadió.

Por eso, subrayó que evitar la desaparición de las regiones más biodiversas del planeta es esencial para la especie humana, porque así podrá aspirar a un futuro sostenible.

El documento escrito en cuatro idiomas destacó que las actividades extractivas (exploración y explotación de minas) generarían enormes impactos ambientales en la selva de los Chimalapas, en Oaxaca, uno de los lugares de mayor biodiversidad del planeta, pues altera miles de hectáreas de esta vegetación.

Por lo que también demandó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negar el permiso de exploración a la compañía canadiense para desarrollar su proyecto Santa Marta.

Aparte de esto, exigió a la Secretaría de Economía (SE) no otorgue las cuatro solicitudes de concesiones mineras en trámite, en una superficie de 107 mil 383 mil 63 hectáreas, para la extracción de oro, plata, cobre y plomo.

Además, requirió que el gobierno de México, junto con los organismos internacionales, respete y reconozca los derechos inalienables de propiedad comunal del territorio, incluyendo el subsuelo, habitado y cuidado por el pueblo zoque desde hace miles de años.

Recomendó al Estado mexicano articule las medidas necesarias para el reconocimiento de los valores ecológicos y bioculturales de este territorio, y para su protección efectiva asegurando así la vida del pueblo indígena zoque de Chimalapas.

El manifiesto está firmado por académicos, intelectuales, investigadores, ambientalistas, organismos civiles, organizaciones sociales, colectivos y músicos de Estados Unidos, Portugal, Uruguay, España, Canadá, Argentina, Grecia, Brasil, Reino Unido, Venezuela, Holanda, Bélgica, Italia, Alemania, Colombia, Suiza, Francia, Bolivia, Guatemala, Australia, Holanda, Ecuador, Honduras y México.

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