Juan Pérez Audelo/ Columna

La capital oaxaqueña enfrenta un sinnúmero de problemas: inseguridad, contaminación atmosférica, vialidad anárquica, crecimiento brutal de la mancha urbana, manejo ineficaz de residuos sólidos y falta de mecanismos de regulación, para hacer de esta Ciudad, Patrimonio Cultural de la Humanidad, una capital ordenada y racional. Se sabe que existen varios proyectos de Plan Maestro de Desarrollo Urbano, pero ningún gobierno municipal se ha atrevido a aplicarlos.

No existe voluntad política para acotar o reordenar el comercio en la vía pública, que dan una imagen deplorable al Centro Histórico. Cualquier hijo de vecino u organización se adueña de los espacios urbanos, llámense playones del Río Atoyac o el Parque del Amor, entre otros. Calles y avenidas son utilizadas como espacios de carga y descarga de pasajeros o como estacionamientos privados. La doble fila es un insulto a las más elementales normas de convivencia social, lo mismo que hacer de la vía pública una extensión de la propiedad de particulares.

Diversas negociaciones y comercios apartan las 24 horas del día espacios en las calles, con mecates, huacales, tambos. Cuando inició su gestión este gobierno municipal envió cuadrillas de trabajadores que, como delincuentes arribaron en la madrugada, a borrar las pintas amarillas de las cocheras, en colonias del norte de la capital. El argumento era que nadie era dueño de la calle y la versión nunca hecha oficial, de que cada vecino debería pagar un impuesto por el uso del espacio que utiliza para estacionar o meter su automóvil al domicilio.

Hoy en día el sistema de semáforos está colapsado. Varios cruceros se han convertido en un peligro. Y ahí siguen desde hace meses, sin una justificación lógica del porqué la indolencia oficial para reparar los desperfectos. Sin embargo, hay otros factores. Miles y miles de unidades del transporte foráneo entran y salen de la capital a diario, sin control alguno. Y de los más de 170 mil vehículos particulares que circulan en el entorno urbano, un porcentaje considerable tiene placas de la capital del país, Estado de México o Morelos. Además, el llamado Reglamento de Vialidad para el Municipio de Oaxaca de Juárez, simplemente es letra muerta.

Sin descalificar, no dudo que la propuesta del regidor de Imagen, Desarrollo Urbano y Obras Públicas y de Centro Histórico y Patrimonio Mundial –¡Vaya nombre kilométrico y confuso!- de aplicar el programa “Hoy no circula” –que finalmente ni siquiera se discutió- podría ser una buena alternativa, pero en otra ciudad, no aquí. Tengo la certeza que con el panorama de anarquía y desorden que prevalece, sólo se sumaría a nuestra caótica vida citadina, ya de por sí acotada por bloqueos y crispación social.

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