Ernestina Álvarez

El director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública, Simón Barquera, señaló que el actual etiquetado para productos procesados “diseñado por la industria no es funcional para orientar a los consumidores”.

En la conferencia de prensa sobre la situación de Covid-19, explicó que el nuevo etiquetado frontal, que entrará en vigor el 1 de octubre, deja atrás los sellos pequeños que son muy difíciles de apreciar a simple vista y ahora son claros y amplios, y descartó que generen afectaciones económicas.

También, defendió el nuevo etiquetado frontal al señalar que “no es una copia al vapor del sistema chileno y se sustenta en al menos 20 estudios que fueron discutidos por la Secretaría de Economía y Cofepris”, por lo que espera que en un año se tengan los resultados de que los consumidores tomaron mejores decisiones en su consumo.

Simón Barquera indicó que la iniciativa del etiquetado frontal por si sola no disminuye la epidemia de obesidad, pero si se deja por cinco años podría beneficiar la salud de un millón de personas y evitar el gasto de 39 mil millones de pesos en enfermedades originadas por el consumo de bebidas azucaradas.

Indicó que con este nuevo etiquetado frontal se va a permitir que los usuarios comparen entre los productos con altos niveles de sodio, calorías y azúcar, incluso, se tendrá un listado de todos los tipos de azúcar añadidos, los cuales en su consumo excesivo contribuyen a desarrollar diabetes.

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